Gaviotas y pelotas

El nexo del fútbol y el Festival de Viña del Mar en la pluma de Carlos Costas.

Por Carlos Costas

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Comienza el Festival de Viña y estos son algunos momentos en los que el fútbol se hizo presente en la Quinta Vergara. El único deportista que ha actuado en ese escenario, en los más de 50 años del evento, es Marcelo Barticciotto. Fue en la edición de 1999, la última que transmitió Mega, cuando Keko Yunge invitó al ídolo albo a cantar “Nada es Importante”, una canción compuesta por el futbolista que había sido publicada un año antes en un álbum del músico. Barti estaba viviendo su segunda etapa en Colo Colo y esa noche vistió camisa negra y sorteó con dignidad el desafío.

En la época se hizo mucha broma con el dueto y las capacidades vocales del jugador, sin embargo cuando se vuelve a escuchar me parece que el tema no envejeció tan mal. No es un clásico, ni una obra maestra, pero creo que también la crítica se ensañó con el experimento. Se han escuchado cosas peores y si no me falla la memoria la canción tuvo un pequeño revival cuando Colo Colo obtuvo el título el 2008 con Barticciotto como entrenador. Frank Lobos también estuvo en la Quinta Vergara y fue jurado del certamen. La euforia que había desatado el tercer lugar de la Sub 17 en Japón, en 1993, desembocó en esta invitación al pequeño volante, quien cada noche saludaba a la cámara y luego al Monstruo como dicta el protocolo viñamarino. En la misión de elegir a la mejor canción de la competencia internacional de 1994, Lobos compartió responsabilidades con Paulina Rubio, Claudio Baglioni, Alejandro Sanz, Eli de Caso y Spike Edney, un tecladista inglés que algunos biógrafos llaman el “quinto Queen”, por su destacado trabajo con esa banda en los 80.

Cuando el fútbol está taquillero, pasan cosas como las de Frank Lobos o los humoristas se hacen cargo del fenómeno en sus rutinas. El periodista Lucho Hernández, conductor de Radio Uno y en mi opinión el hombre que más sabe de Viña, me apunta un par de recuerdos de presentaciones del grupo Pujillay. Primero en 1982 cuando todo era optimismo con respecto a la suerte que tendría Chile en el Mundial de España. Los comediantes cerraron su aplaudida actuación con la camiseta de la selección nacional  como gesto de apoyo al equipo de Santibáñez. El grupo humorístico retornó a la Quinta en 1990 y ese mismo día Wanderers subió a Primera. Esa noche hubo banderas caturras en la galería y Álvaro Salas saludó la conquista del club de sus amores.
En 2008 Stefan Krammer imitó a Marcelo Salas y patentó la frase “cagó a pedna” como parodia a las lesiones que acompañaron el ciclo final en la carrera del Matador.

Precisamente, una réplica de la 11 que Marcelo Salas usó en el Mundial de Francia era la que lucía Enrique Iglesias al momento de protagonizar uno de los capítulos más bochornosos en la historia del Festival. Como mucho de lo que allí ocurre el episodio fue ridículo de principio a fin. Al recibir la gaviota, el español partió corriendo por una pasarela y arrojó el premio al público en señal de gratitud. La rechifla fue automática y la animadora Cecilia Bolocco tuvo que salir a rescatar el trofeo entre la multitud, además de limpiar la sangre que dejó en el rostro del cantante la admiradora que resultó herida y tuvo el consuelo de abrazar a su ídolo en el escenario. La historia se refiere a este incidente como el “gaviotazo”. No olvidemos que el padre de Enrique nació artísticamente y vivió noches de gloria en Viña del Mar. Alguna vez soñó ser portero del primer equipo del Real Madrid. Pero sabemos que aunque lo intentó, Julio Iglesias nunca defendió ese arco y tampoco le puso Chile a ninguno de sus hijos.

Junto con el show de Faith No More, el momento más rockero vivido en la Quinta Vergara fue la presentación de Los Prisioneros en 2003. Con su bajo tapizado con autoadhesivos de los escudos de Audax, O’Higgins, Everton, Rangers, Santiago Morning y Unión Española (equipo del que alguna vez se declaró hincha), Jorge González se fue en picada contra la Iglesia Católica, Canal 13, Estados Unidos y los empresarios. “El curita con el sermón…”, en la improvisación de González al cantar “Sexo”, es otra de las frases memorables que nos regala la historia festivalera. Menos recordado y burdo en exceso fue el esfuerzo del cantante que representó a España en la competencia internacional del año pasado. Alexis Sánchez vivía mejores días en el Barcelona y el cantante Pedro Enrique no encontró mejor idea que coronar su show sacándose la chaqueta para exhibir la 9 del chileno, en una versión playera, con las mangas recortadas. “Vuela, vuela, vuela” se titulaba esa olvidable canción.

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