La lucha de la lucha

Es una historia que explotó hace un tiempo, pero se mantendrá vigente, al menos, hasta el 2020

La lucha de la lucha
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Es una historia que explotó hace un tiempo, pero se mantendrá vigente, al menos, hasta el 2020. El Comité Olímpico Internacional ha decidido excluir a la lucha (tanto libre como grecorromana) del programa de los Juegos que se realicen ese año. El anuncio se hizo el 13 de febrero por recomendación de la Comisión Ejecutiva. Según Jack Rogge, presidente del COI, hay siete razones que pueden sacar a un deporte de los Olímpicos: retirada, corrupción, drogas o pérdida dramática de popularidad. La lucha no tiene apuestas en su entorno (como el fútbol, tenis, básquetbol), entonces la corrupción es mínima;  el dopaje tampoco es relevante en relación a otros deportes (atletismo, ciclismo, pesas), por lo tanto la razón es una supuesta pérdida de popularidad. Esto también es relativo, en el Medio Oriente es un deporte masivo, con millones de cultores y es la disciplina nacional en países como Turquía o Irán. Incluso en Estados Unidos el circuito universitario de lucha es potente, con miles de cultores.

El portavoz del COI, Mark Adams, explicó cínicamente: “No tiene que ver con que  algo esté mal en la lucha libre, sino con las cosas que están bien en otros deportes”. Crípticamente,  Adams ha soltado la verdad: la lucha no marca tanto rating como otros que aspiran a los Juegos (karate, patinaje sobre ruedas, wakeboard…) Claro, para apreciar la belleza de la lucha hay que conocer las reglas y sumergirse en esa batalla mínima, llena de detalles que significa un combate. Es todo muy sutil y no cabe en el compulsivo estruendo de la televisión actual.

Pero, cuidado, que los Juegos Olímpicos, contra lo que muchos gerentes y empresarios desean y manipulan, no es “sólo” un programa de televisión. Es una ceremonia que nos conecta con las bases de nuestra cultura, un puente en el tiempo que nos señala nuestro origen, y de alguna manera, nuestro destino. Cuando se enfrentan un luchador turco con un oponente macedonio, utilizan prácticamente las mismas técnicas de lucha y entrenamiento de los soldados de Gordio o Alejandro. Los Juegos no pueden dar la espalda e intentar olvidar este mensaje de la historia porque, de alguna manera, estarán preparando su propia destrucción. Si la dictadura de los gerentes (que sólo piensan en el metal) impone sus términos, no se extrañe usted que dentro de 20 años en los Juegos Olímpicos veamos camionetas monstruosas, rallies de destrucción o todo vale. Total, eso marca rating. Es como si La Scala de Milán eliminara la ópera y pusiera a Daddy Yankee en el programa, total, eso tiene rating. Lo mismo el Municipal, para qué gastar dinero en músicos si con humoristas se llena igual y es más barato.

¿Y quiénes son los iluminados que deciden estas cosas? Los conocidos “asesores” que no sonotros que aristócratas aburridos, gerentes ambiciosos, empresarios depredadores. Lo mismo les va los Juegos Olímpicos o la compra de diamantes de África. Lo importante es sumar en sus cuentas. ¿La lucha no les renta? Que se jodan, estaba ahí cuando nacieron los Juegos, antes de que sus ancestros existieran, antes de que Homero escribiera una línea, antes de que Cristo entrara en Jerusalén. Si la sacan, los Juegos comenzarán a morir y se transformarán en cualquier cosa. Espero estar bajo tierra antes de ver esa “cualquier cosa” usurpando los cinco anillos.