¿A Franco se le quiere o se le odia?

El editor de Diario El Gráfico analiza el sentimiento de los hinchas de la U por su nuevo entrenador.

Por Hernán Cajas

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Los hinchas de la U ya no saben qué opinar cuando le preguntan por Darío Franco. Unos dicen que es “ratón”, que “le gusta jugar para el lado”, pero a la semana siguiente su equipo le hace seis goles a San Marcos de Arica, el primer gran hito en su estadía en Chile.

Ayer, otra vez demostró que sigue en rodaje y que está buscando el mejor rendimiento adaptando el esquema a los jugadores y no viceversa.

Después de ganar sin convencer mucho ante Cobresal en El Salvador, se paró de igual a igual en el estadio Marcelo Bielsa y mostró una nueva versión de la U 2013. Dejó atrás la obstinada búsqueda de un 9 (pasaron Cortés, Gutiérrez, Ubilla, Lorenzetti, Duma y Díaz) y se decidió por poner en cancha a los de mejor presente. Juntó a Aránguiz, Marino, Fernández y Lorenzetti y le quitó el mediocampo a Newell’s Old Boys. Arriba se las arregló con Ubilla, yendo de derecha al centro, y el delantero fue la figura del partido en la transmisión internacional. Atrás, por fin, le dio la oportunidad a Igor Lichnovsky con los titulares, y el zaguero respondió en el duelo más complicado de los azules en lo que va del año. Ahora, el sub 20 tiene la chance de seguir siendo el líder de la zaga, tras la expulsión de José Rojas y la lesión que complica a Osvaldo González. Los más osados, como quien escribe, incluso piden a Valber Huerta para que lo acompañe. Al medio, Sebastián Martínez es fijo jugando como consagrado.

¿Las dudas? Falta definir los laterales de ambas bandas. Ayer por la derecha estuvo Albert Acevedo, pero el experimento duró sólo hasta que debió pasar al centro para cubrir al expulsado Rojas. Por la banda izquierda Mena es fijo, pero ayer jugó y se resintió (Sampaoli también lo sufre en la Roja). Con el abanico de nombres en la mesa, ¿qué hacemos con los refuerzos? No hay cabida para Cortés, Velázquez, Díaz, Ureña y Michael Contreras. No los pidió Franco (salvo a Velázquez), pero los aceptó en su plantel. Los hinchas argumentaban la mala elección de los refuerzos, como un dato para “odiar” a Franco. Anoche, tras el triunfo en Argentina, de seguro que lo quieren un poquito más.

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