Marihuaneros de alto rendimiento

Hay quienes creen que los que bogan por eliminar la marihuana de la lista, lo hacen para evitar el escándalo y desprestigio público de buena parte de sus campeones.

Por Soledad Bacarreza

Imagen foto_0000000220130314105425.png

Se está volviendo añejo el debate de la ley de legalización de la marihuana. Un laberinto donde se vuelve a pasar por los mismos argumentos una y otra vez, sin ofrecer novedades ni modernización. Mientras, en casi todo el resto del mundo, el marco legal de libertades y límites en cuanto a su consumo y adquisición están establecidos hace años. En el deporte también.

Al respecto, la Wada (agencia mundial antidopaje) va flexibilizando cada vez más su postura acerca de los canabinoides (marihuana, hachís, cannabis), incluidos en la lista en el año 1989 como estimulantes prohibidos con suspensión de dos años. Mismo castigo que los esteroides, transfusiones o diuréticos. Claro que con una salvedad: su consumo está sólo vetado durante la competencia. Lo que haga el deportista en su vida privada, sólo le incumbe a él.

Hoy la discusión en la Wada se centra acerca de si la sustancia cumple o no con los tres requisitos para ser incluida dentro de la lista prohibida. Esto es, aumentar el rendimiento, ser nocivo para la salud o si va contra el espíritu del deporte, esto último, de amplia interpretación. Por lo que seriamente, a partir de varios chascarros con sus más famosas estrellas, la Wada está pensando sacar los canaboniodes definitivamente de la lista.

El primer balazo en el pie fue el caso de Ross Rebgliati en Nagano 98, quien les dobló la mano a las autoridades que lo habían despojado de su medalla tras dar positivo por marihuana. Rebagliati fue el campeón de estreno del snowboard, deporte recién aceptado en esos Juegos, tras largo lobby que incluyó luchar contra el mito de que los snowboarders, en general, cultivan un estilo bastante más liberal que el esquiador alpino tradicional. Los terrores de la línea más conservadora del COI se hicieron realidad tan automáticamente, que no dudaron en quitarle la medalla a este joven italiano, sin reparar siquiera que la marihuana sólo está prohibida durante la competencia, y no como consumo habitual como era el caso del esquiador. Su medalla le fue devuelta a los pocos días y hoy, como una pequeña revancha, Rebagliati es millonario gracias a su cadena de tiendas de marihuana medicinal.

Si de debatir se trata, hay mercado para todo: Percy Harving, jugador de los Vikingos de Minnesota, dio positivo por cannabis en el control doping para los aspirantes a la NFL estadounidense. Su peregrinaje posterior concluyó cuando su actual equipo le dio la última plaza luego de sucesivos rechazos de otros clubes. Pero Harving, seguramente conminado a dejar el consumo de marihuana, terminó desvanecido en un entrenamiento. Fumaba para combatir fuertes migrañas desde los 10 años, y la suspensión de su “terapia” lo mandó al hospital, reabriendo el debate acerca de las propiedades analgésicas de la hierba y si, en los deportes profesionales, la marihuana debiera liberarse de castigo.

A Michael Phelps no se le escapó ningún auspiciador por fumarse una pipa de agua, en privado, luego de un merecido esparcimiento pos Beijing 2008 y sus 8 doradas, pero el escándalo fue de proporciones. Por lo mismo, hay quienes creen que los que bogan por eliminar la marihuana de la lista, incluso durante la competencia, lo hacen para evitar el escándalo y desprestigio público de buena parte de sus campeones. Es una certeza que algunos de sus productos más rentables fuman marihuana y pipas de agua y otras hierbas. En parte para disminuir el estrés que les provoca el entrenamiento y las competencias que las mismas autoridades que prohíben, también diseñan. Al despenalizar el consumo, la Wada y el COI se operan de una polémica que les ha quitado años de discusión y escándalos.

Los organismos internacionales ya están hilando fino dentro de un marco regulador establecido hace años. Nosotros en Chile en cambio, seguimos con una ley ineficiente, contradictoria y que lejos de regular el consumo, promueve el tráfico y demoniza la marihuana más que el alcohol y el tabaco.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo