El milagro de león

Reapareciendo tras meses en silencio y sin poner el pecho a las balas, habló Leonidas Vial, presidente del directorio de Blanco y Negro.

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Justo hace siete días, en la previa de la novena fecha del torneo que se jugó el fin de semana santo, Hugo González, enésimo técnico interino de Colo Colo, sacó una broma de su permanente repertorio humorístico y evaluó el duelo ante Audax Italiano como la opción de que el Cacique “resucitara” el domingo en La Florida.

Sin embargo, y a la luz de todo lo acontecido en el mundialista Bicentenario hace tres días, Colo Colo no sólo no resucitó, sino que se hundió aún más en la tabla, retrocedió varios peldaños en su nivel futbolístico y, nuevamente, mostró la podredumbre institucional que lo afecta.

Esta vez los protagonistas del circo no fueron los directores de Blanco y Negro, ni los dirigentes ni los jugadores. Ahora el show de mala calaña lo brindó ese puñado de delincuentes que lleva años destruyendo el fútbol escondido en el anonimato, detrás de los hinchas de verdad y recibiendo el respaldo, el apoyo económico y la protección de autoridades del fútbol, la policía y la política.

En resumen, el domingo el milagro que pedía Hugo González no se produjo, Colo Colo no resucitó, los albos volvieron a perder jugando mal, quedaron a once puntos del líder y el partido tuvo que ser suspendido en una postal casi idéntica a la ocurrida hace once meses, en mayo del 2012, en el mismo estadio, ante el mismo rival, en la misma tribuna, con la misma barra y el mismo resultado: pagan justos por pecadores.

En medio del poco cristiano momento albo, el milagro que pedía el DT interino llegó, pero con 48 horas de atraso, con otro protagonista y fuera de la cancha. El martes, reapareciendo tras meses en silencio y sin poner el pecho a las balas, habló Leonidas Vial, el presidente del directorio de Blanco y Negro y hombre fuerte de la concesionaria. Un milagro digno de Semana Santa en vista del fantasmal comportamiento que ha tenido el exitoso hombre de negocios, fuera de la cancha eso sí, desde que está al mando del errante destino del Cacique.

¿Dijo algo interesante Vial? Nada, sólo lugares comunes del tipo “se han hecho los cambios para tratar de mejorar las cosas. Ahora es tiempo de consolidar lo que tenemos y esperamos salir adelante”.

¿Hubo autocrítica en el propietario de Larraín&Vial? Tampoco. Es más, eludió el bulto afirmando que “hay un gobierno corporativo que es el que manda. No porque me cambien a mí o a otro la cosa va a cambiar”. Argumentando su finta con la afirmación de que “(…) la verdad es que yo estoy encima de este asunto hace no más de siete meses y estamos intentándolo, con un equipo que venía muy mal en los últimos meses”.

¿Entregó un atisbo de esperanza para el pueblo colocolino el aficionado al golf? Menos. Su plan para salir del hoyo no aparece por ninguna parte y ayer se remitió a señalar una obviedad: “Hay una crisis deportiva que estamos tratando de revertir”.

Cero autocrítica, ningún carisma o liderazgo para intentar revertir el distanciamiento de la dirigencia con el hincha colocolino, nulo esbozo de un proyecto a largo plazo y menos, quizá lo más preocupante, medidas reales y eficientes que demuestren que en Blanco y Negro entendieron ¡por fin! que Colo Colo, una de las marcas e instituciones más importantes de este país, necesita algo más que el manejo neófito y falto de sangre que ha mandado en el club en los últimos cuatro desastrosos años en Macul.

Pasó Semana Santa, se produjo el milagro de escucharle la voz a Leonidas Vial. Pero el deseo de Hugo González, ese de que Colo Colo resucite, es un milagro que se ve cada día más lejano y no parece encontrar respuestas en los encargados de dirigir a la institución.

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