La farra imperdonable de la Copa Davis

La farra de no aprovechar el ofrecimiento del ex número uno sería imperdonable.

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“Yo me siento un poco en deuda con el tenis, por todo lo que el tenis me dio a mí, me encantaría ser capitán de una generación nueva, Garín, Lama, me gustaría retribuir y ayudar a los que están empezando. Así es que aprovecho de pasar el aviso de que estoy disponible por si me necesitan”.

El párrafo es de Marcelo Ríos, el mejor tenista de la historia de Chile, quien ayer, acá en el Diario El Gráfico, le dio una exclusiva a Soledad Bacarreza y cerró el diálogo con esa frase decidora: “Estoy disponible por si me necesitan”.

¿Necesita el tenis chileno al Chino? Por supuesto que sí. Cómo no va a ser útil el consejo, la experiencia o la simple compañía de un tipo que alcanzó lo más alto del ranking ATP a base de talento y magia.

El aviso que pasa el ex número uno del mundo llega justo después de la derrota en Copa Davis ante Ecuador en Manta. El equipo capitaneado por Belus Prajoux no pudo ante el local demostrando que, tras el retiro de Fernando González y la debacle competitiva de Nicolás Massú, la realidad del tenis chileno está muy lejos del siempre atractivo Grupo Mundial de la Davis. Hoy, aunque duela, lo que hay alcanza para mantenerse en la Zona 1 Americana e intentar no caer a los potreros de la Zona 2 en septiembre, cuando se visite a República Dominicana.

A pesar de la derrota, que no estaba en los planes del equipo de Prajoux, el fin de semana en Ecuador regaló una cuota de esperanza en el futuro. El debut y la actuación del joven Christian Garín como singlista, quien con 16 años se convirtió en el tenista más joven de la historia de la Davis en debutar oficialmente en los individuales, permiten soñar con que el manoseado “recambio” puede llegar a producirse tras la era dorada de Ríos, González y Massú.

Es verdad, Garín perdió sus dos partidos y no sumó ni un solo punto en el duelo ante los ecuatorianos. Sin embargo, y más allá de la coyuntura inmediata, la apuesta del capitán por el adolescente sin duda traerá consecuencias positivas. El junior mostró temple, personalidad, buen tenis y la pasta necesaria para representar a Chile en Copa Davis. Su inexperiencia y los nervios le impidieron quedarse con partidos que pudo haber ganado, pero lo vivido en la humedad de Manta será un capital en experiencia inmenso para el tenista en sus próximas confrontaciones por Chile. Porque si algo quedó claro en la derrota del fin de semana es que llegó el momento de apostar por el futuro, por los jóvenes. Basta de estirar el elástico con aquellos que jamás han dado la nota por Chile y que ya entraron, sin haber brillado jamás, en el ocaso de su irregular carrera.

Fue un fin de semana de polémica también. Como casi siempre ocurre tras una derrota inesperada y dolorosa, en el camarín chileno hubo tensión y declaraciones cruzadas. Esta vez los protagonistas fueron el capitán y Paul Capdeville, el número uno del equipo, quien tras cumplir en el single del viernes y el dobles del sábado, no dio el ancho en la jornada dominical debido a los problemas físicos (telón de Aquiles, permanente de su carrera) y terminó abandonando en un partido que no tenía por dónde perder.

A esta altura saber si el tenista le advirtió o no al capitán que no estaba para jugar importa bien poco. La polémica se va diluir en el tiempo, primará la tesis conciliadora de que hubo un error de comunicación como aseguró ayer José Hinzpeter, presidente de la Federación de Tenis, y lo más probable es que la verdad es muy simple: Capdeville no estaba en un 100% pero tenía la seguridad que terminaría en tres rápidos sets el partido. El plan no resultó, el físico no le dio y la excusa de los problemas de salud sirvió para explicar una derrota que no tenía explicación lógica.
Chao con la polémica entre el tenista y Prajoux. Lo que hay que hacer ahora es darle tiraje a la chimenea y apostar por los más jóvenes. El equipo se debe construir a partir de Capdeville como número uno (guste o no guste no hay otro chileno mejor instalado en el ranking y con más experiencia), pero quienes lo rodeen deben ser jugadores de proyección como Garín y Lama. No importa que se pierda y volvamos a jugar en los potreros del tenis mundial, tal como ocurrió antes del ascenso de Marcelo Ríos. Al final lo que se debe buscar es rearmarse desde la construcción de un equipo con futuro, aunque eso signifiquen años de poco brillo en el concierto mundial de la Copa Davis. Y es que a veces es mejor perder construyendo algo que ganar a los tumbos para volver a caer al desafío siguiente.

Lo dijo el Chino en estas mismas páginas: “Me siento en deuda con el tenis chileno y si me necesitan estoy disponible”. ¿Qué espera la Federación para ponerlo a trabajar de inmediato con los más jóvenes y junto al equipo de Copa Davis? No jugar en el Grupo Mundial y perder algunos duelos es algo que se puede tolerar. La farra de no aprovechar el ofrecimiento del ex número uno sería imperdonable.

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