El líder

Capdeville no es el líder del equipo. Nunca lo fue porque no tiene las características de personalidad que se requieren.

Por Soledad Bacarreza

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Christian Garín, luego de la derrota frente a Ecuador por Copa Davis, donde lloró amargamente en camarines por perder el primer punto, dijo no tener idea de la enfermedad de Paul Capdeville.

Belus Prajoux, el capitán, declaró no tener idea de que Capdeville no se sentía bien el día del partido en que se retiró. El jugador a su vez lo contradijo, asegurando que Prajoux lo supo dos días antes de empezar la serie, es decir, desde el miércoles. Alguno de los dos miente.

El día de su retiro, cuarto punto de la serie, Capdeville se mostró cojo, aseguró estar deshidratado y al día siguiente reveló a la prensa que estaba con “una bronquitis terrible”. Sigue siendo un misterio cuál de todos estos males fue el que requirió el tratamiento con antibióticos que Prajoux dice desconocer y que botó tan abruptamente al número uno de Chile. Por lógica, debiera ser por la bronquitis, jamás mencionada sino hasta terminada la derrota de la serie.

Capdeville dice haberle comunicado al preparador físico y al doctor de sus molestias físicas -no sabemos cuál de todas específicamente- justo antes del partido. Punto para Prajoux, a quien Capdeville no menciona entre quienes se enteraron de su mal estado físico antes del partido.

Antes de la serie con Ecuador el jugador dijo que, por su condición de número uno, se sentía preparado para asumir el liderazgo del equipo, tal como lo hicieron en su momento Massú, González o el propio Ríos. Sin embargo, sus compañeros de equipo aseguran que poco y nada hablaron o interactuaron con él durante los días en Manta, y que su apoyo desde afuera cuando le tocaba jugar al compañero fue poco participativo. El resto del equipo se inclinó por Jorge Aguilar como el líder natural del grupo, dando consejos y alentando constantemente.

Si Paul Capdeville estaba o no enfermo de algo, si Belus Prajoux o el equipo médico lo sabían o no y si compartió con sus compañeros o no, a estas alturas, da lo mismo. El liderazgo no se determina por quien ocupa, circunstancialmente, el mejor ranking dentro de un equipo. Ser líder significa allanar el camino y la comunicación, ser un referente a la hora de buscar una ayuda y un guía, compartir experiencias. Propiciar armonía y no conflictos, tan históricamente recurrentes dentro de la Copa Davis. Además de ganar partidos, a un líder se le pide fortaleza y sinceridad. Estoy o no estoy para jugar, me siento bien o me siento mal. Las medias tintas, las reservas, comunicación parcelada sólo al PF y el doctor y supuestos del tipo “el capitán debió saber que estaba tomando antibióticos” no sirven para nada y juegan en contra de quien se describió a sí mismo “preparado para asumir el liderazgo del equipo”.

Capdeville no es el líder del equipo. Nunca lo fue porque no tiene las características de personalidad que se requieren. Tiene el mejor ranking, pero no tiene la disposición natural de referente. Y su mayor error no es la carencia de esa condición, sino declarar que la tiene, que le corresponde por ranking y  que está preparado, cuando la verdad es que desconoce los requerimientos de esa posición. Jorge Aguilar, con menores resultados, cuenta con el imán natural de líder, y a él se volcaron los más jóvenes impedidos de entrar a la “burbuja” de Capdeville.

Frente a República Dominicana, por la permanencia en la Zona Americana, debieran estar todos los de la nueva generación que fueron a Ecuador -es la oportunidad para hacerlo- e incluir a Nicolás Massú. Si no está al nivel para jugar, invitarlo igual, crearle un puesto especial para él que le permita prestarle huevos a quien se lo pida. Siempre le han sobrado, juegue mal o juegue bien. Nicolás ya anunció que decidirá a fin de año si sigue jugando y en la etapa  que viene de la Copa Davis el escenario está dado para que los más chicos aprendan de uno de los más grandes. Marcelo Ríos también se ofreció a ayudar, lo mismo Fernando González. ¿Qué esperan para invitarlos por turnos a estos compromisos? Seguir discutiendo si Capdeville estaba o no enfermo es ejercicio estéril. Hay dos figuras jóvenes y al menos tres históricos dispuestos a aportar. En este país de escasas figuras,  son elementos de lujo para forjar un plan completamente nuevo.

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