La Copa

Huachipato completó el trío de equipos chilenos eliminados en la ronda de grupos de la Libertadores. Una versión para olvidar.

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La última imagen para Chile de esta Copa Libertadores fue el técnico Valderley Luxemburgo tirado en la entrada del túnel que lleva a camarines en el estadio Cap, mientras dos jugadores de Huachipato lo rodean. Le van pegar. ¿Le pegaron? No lo sabemos con certeza, alguien se cruzó frente a la cámara y la duda persistió. Luego Francisco Arrué confesó que lo tuvo listo, entregado, envuelto en papel de regalo y servido en bandeja de plata para matarlo de un puntapié. El volante acerero, la experiencia juega, reflexionó durante una milésima de segundo y pensó en las consecuencias: decenas de partidos de castigo. Entonces se contuvo y se frenó. En ese momento, Luxemburgo miraba al cielo implorando un milagro. Horas más tarde se vio un cuadro congelado donde se presume, con la distorsión de los pixeles, que Braian Rodríguez le metió una feroz patada al entrenador brasileño. Cobró al contado.

Bochorno, diría Julio Martínez. Porque además Huachipato completó el trío de equipos chilenos eliminados en la ronda de grupos de la Libertadores. Una versión para olvidar, pero las cosas pasan por alguna razón. No son gratuitas. Vamos por partes.

Comencemos por Deportes Iquique. Los nortinos habían cumplido con pasar la fase eliminando al León de México. Después no tenían con qué frente a rivales muy superiores. Además, y esto aporta datos, se rompió la disciplina interna y el camarín se incendió al segundo partido. No había cómo esperar más.

Lo de la U debía pasar. Si no era la serie de grupos, iba a ser en alguna fase más adelante. No se armó un equipo para ganar, sino que para participar. Si se suman los lesionados, los que aparecieron tarde, los que no respondieron y la sombra de Jorge Sampaoli en todos lados, era previsible una campaña discreta. Por ahí si el cabezazo de Sebastián Ubilla contra Olimpia lo cobraban como gol, teníamos a la U avanzando unos cuantos peldaños más. Pero al cielo no llegaba este 2013 el cuadro azul.

¿Y Huachipato? La peleó en un grupo tremendamente parejo. Se dio el lujo de ganar en Porto Alegre, golear en Caracas y salir invicto de Río de Janeiro. Pero también se dio otros lujos más onerosos: no ganar un solo partido en casa. La derrota con Caracas en el Cap hipotecó gran parte de las posibilidades. La gracia está en que la peleó hasta el final, hasta el último minuto de ese duelo frente a Gremio. Incluso siguió peleando una vez terminado el lance. Por ahí si ese tiro libre de Miguel Aceval llegaba diez o quince minutos antes, le alcanzaba para meter el segundo gol y lograr el milagro.

Lo que vino después es parte del folclor copero, aunque ya se está haciendo mala costumbre. Luxemburgo decidió armar la fiestita a costa del cuerpo técnico de Huachipato. Mala idea, a Pellicer se le escaparon las cabras para el cerro y si no lo paran, opera al entrenador visitante sin anestesia. La Divina Providencia impidió la paliza. Él mismo debe estar pensando: “Menos mal que me contuvieron”. Como dijimos, Arrué se frenó y Braian metió un voleo. Vanderley se sobó para callado, pero igual se llevó el punto de la clasificación. Mala suerte Huachipato, para la próxima será.

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