¿Quedarse dormidos? Ellos no podrán pegar las pestañas

El editor del diario El Gráfico comenta el partido de Chile ante Brasil en Belo Horizonte.

Por Hernán Cajas

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Cristian Álvarez y Chapita Fuenzalida pierden el sueño por jugar en la Selección. / Agencia Uno.

La última vez que Crisitán Álvarez jugó por la Roja fue en noviembre del 2008 ante España en Villarreal. El Huaso ya no entraba en los planes de Marcelo Bielsa, y él lo sabía. Igual no dudó en decir presente cuando el rosarino lo citó a última hora ante los hispanos porque los seleccionados del medio local iban a ir a regañadientes. ¿Por qué? En Chile comenzaba la etapa de playoffs, para los clubes nacionales algo tan importante como jugar de visita ante la mayor potencia europea de los últimos años. Ahí estaba el Tanquecito Álvarez, completando la zaga con Waldo Ponce e Ismael Fuentes, luchando contra Fernando Torres, David Villa, Santi Cazorla, Fernando Llorente y compañía.

Ayer volvió a decir presente, con coraje, sin importar que tendría que marcar a Neymar, y que a unos metros suyos correría Ronaldinho, Alexandre Pato o Leandro Damiao. No se quedó dormido el lunes en la mañana, pese a que unas horas atrás había estado en la reja del estadio Monumental celebrando el triunfo cruzado más importante del año, y ante Colo Colo.

Como Álvarez, con una carrera ya hecha en Argentina, Perú e Israel y con muy poco que ganar, estuvieron otros que vieron este duelo como el partido de sus vidas. Lorenzo Reyes, en vez de quedarse dormido, no pudo pegar las pestañas porque iba a ser titular e iba a marcar al ídolo de toda su vida: Ronaldinho. El Pato Rubio, que hace diez meses jugaba en el humilde Barnechea de la Primera B, tuvo que luchar con los grandotes del Scratch en el inmenso Mineirao y no se achicó. Así Braulio Leal, que se identificó con el  Bichi Borghi tras los insultos al cuarto árbitro en Bolivia, César Cortés, que otra vez tuvo que jugar en un lugar improvisado para ser el creador, o el Chapa Fuenzalida y Carlos Muñoz, con insomnio por el mal momento de Colo Colo, pero despiertos para servir como alternativas en el segundo tiempo, y con la cara llena de risa.

Ellos quieren estar, seguramente nadie está al nivel de Charles Aránguiz, pero siguen teniendo el hambre de defender a la Roja. Como lo tenían Medel, Vidal, Sánchez o el Mati antes de Sudáfrica 2010, porque ése iba a ser su primer Mundial, como no lo tuvo Aránguiz, pese a que en 2014 podría debutar en el máximo torneo del orbe y como titular indiscutido. Quizá el Mundial de Brasil no está en sus sueños.

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