Lo echaremos de menos, asegurado

Nicolás Leoz deja la CSF luego de 27 años de reinado absoluto. Según él, por razones de salud.

Lo echaremos de menos, asegurado
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Hay pocos lugares donde el realismo mágico es más real y mágico que en la Confederación Sudamericana de Fútbol. Digo, mágicamente se construye un hotel cinco estrellas en la ciudad de Luque (que es un barrio de Asunción sin centros económicos ni atracciones turísticas) y realmente pasa desocupado, salvo con funcionarios e invitados de la Conmebol. Alguna vez Ricardo Abumohor preguntó: ¿para qué gastaron plata en esto? La respuesta fue una patada en las canillas con un rotundo: cállate, no hagas preguntas.

Nicolás Leoz deja la CSF luego de 27 años de reinado absoluto. Según él, por razones de salud. Según medios europeos, por denuncias de corrupción que alcanzan los 20 millones de dólares por el otorgamiento del Mundial 2022 a Qatar. Pero antes de que alguien alegue nada, ya la semana pasada el presidente de la Concacaf, el trinitario Jack Warner, aseguró que recibió seis millones de dólares por parte de Joseph Blatter para darle su voto en la elección de presidente de la Fifa en 1998. Leoz no ha dicho nada, pero si Warner trinó, y es un pájaro de cuentas con alas más chicas, ya pueden ir ustedes calculando.

Pero, he aquí que con el dirigente paraguayo las cosas no son tan sencillas. No es una caja registradora con patas así como así. Tiene sentido de la trascendencia y para esta afirmación nos sostenemos en otro episodio: el 2011 el ex presidente de la federación inglesa de fútbol, Lord David Triesman, denunció ante el parlamento de su país que Nicolás Leoz le pidió, a cambio del voto de la Conmebol para la elección de Inglaterra como sede del Mundial 2018, ser nombrado Caballero del Imperio Británico. Luego lo del realismo mágico cobra sentido una vez más: imaginemos a Triesman aceptando el lance y negociando con Isabel II el título. Es como el personaje del “Otoño del Patriarca”, cambiando la soberanía de su país por una habitación llena de juguetes a cuerda.

Debo hacer un aro en el camino una vez más. Leoz sí tiene problemas de salud. Serios. Cuando lo entrevistan desvaría y debe apoyarse en el siempre dispuesto Néstor Benítez, jefe de prensa de la Conmebol, que vendría a ser un López Rega en sordina de otro Perón en sordina. Son 84 años trabajosamente llevados.

La CSF vive de derechos de televisión y largas siestas. Hacen recepciones magníficas donde reparten medallas, copas y galvanos a troche y moche. Usted se preguntará: ¿en manos de estos está el fútbol sudamericano? Y sí, pero los otros no son mejores, aunque tal vez más delicados en las formas. Para muestra un botón: luego de jugar la final de la Recopa en Kobe en 1992, el plantel de Colo Colo (que había derrotado a Cruzeiro) sorprendió al juez del partido, el inefable Francisco Escobar de Paraguay, llevándole las maletas a Nicolás Leoz rumbo al aeropuerto. Mirko Jozic, todavía caliente por un penal mal cobrado de Daniel Morón a Charles, lo encaró a los gritos: ¡No tienes vergüenza! Escobar no le contestó… tampoco tenía vergüenza. Leoz ni se dio cuenta. Un grande.