Palabras al cierre

Uno de los grandes problemas del gobierno de Piñera, y que afecta también al deporte, es la escasa comunicación de las medidas, novedades, mejoras.

Por Soledad Bacarreza

 

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Sebastián Piñera le dio un espacio en su discurso al deporte. ¿Era lo que se necesitaba? /agenciauno

Nunca he entendido bien esa compulsión a contar los minutos que se le dedica a un tema en particular durante la cuenta pública del 21 de mayo. Como si la cantidad de tiempo y frases que se le asigna a un ítem tuviera directa relación con su importancia en el desarrollo de la sociedad que pretende el gobierno de turno. Porque si de minutos se tratara, la administración de Sebastián Piñera estaría a la par con los anteriores de la Concertación en materia de deportes. Y no es así.

Los escasos minutos y las poquísimas novedades mencionadas en su última cuenta pública no reflejan los avances en materia de alto rendimiento, que los mismos deportistas reconocen; menos los aportes en infraestructura como el centro acuático y el velódromo; los polideportivos y las remodelaciones a lo existente. Los escasos minutos alcanzaron para los anuncios de nuevos estadios -“a ver si algo le llega a la U”, bromeaban en Twitter- y para que quedara la impresión de que eran pocas las novedades para comunicar. La inspiradora frase “abrazar la causa del deporte” no basta para clarificar logros ni comunicar los objetivos trazados en los meses que le restan al gobierno. Ni una palabra acerca del Ministerio de Deportes a tres años de su anuncio en el mismo escenario, lo que hace pensar que será difícil lograr esta estructura política, aun cuando el propio Sebastián Piñera ha dicho en privado que en seis meses podría estar listo. Claro que a estas alturas, ya nadie tiene muy claro si será un aporte o nuevas trabas para el alto rendimiento.

Y finalmente, las menciones a Santiago 2014 y la candidatura de los Panamericanos del 2019 tendieron a confundir: muchos creyeron que la sede del 2019 está ganada, cuando la verdad es que en estos momentos la directiva chilena se encuentra en viaje haciendo lobby por los 57 países que votan en octubre, en Toronto.

Uno de los grandes problemas del gobierno de Piñera, y que afecta también al deporte, es la escasa comunicación de las medidas, novedades, mejoras, póngale el nombre que quiera. ¿A nadie se le ocurrió mencionar las finales  olímpicas, la medalla de oro de Cristián Valenzuela en los Paralímpicos -la primera para Chile- al menos a modo de homenaje o para reflejar el avance en el deporte de alto rendimiento?  Cuando digo “escasas novedades” es porque todos sabemos, o al menos los más atinados, que el deporte genera valores y buenos hábitos, pero no es infértil llenar minutos recordándolo en desmedro de un tiempo que podría haberse invertido en comunicar los logros. El cronómetro implacable no perdona en 21 de mayo, administrar mal el corto tiempo otorgado.

Hace algunos días, en uno de los varios encuentros que ha sostenido el Presidente Piñera con algunos de los miembros de la prensa deportiva, era fácil darse cuenta que todos los avances que ha tenido el deporte competitivo en los últimos tres años han sido por una estupenda sociedad entre el IND del gobierno y el Coch. Se han entendido bien, han logrado la confianza de los privados y se han acompañado de algunos resultados importantes. Una sociedad efectiva cuyo talón de Aquiles siguen siendo algunas federaciones que, con sus conflictos internos y su falta de profesionalismo,  tienden a seguir empantanando la opinión pública acerca de la gestión deportiva actual. La cuenta del 21 de mayo pasado hubiera sido una estupenda oportunidad para clarificar además el origen y los gestores de los logros. Hubiera.

 

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