El paraíso perdido

¿Alguien me escucha? ¿Estoy dormido? ¿Muerto? Soy Lucho Pato, un goleador, déjenme salir.

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Por Juan Cristóbal Guarello

¿Qué hora es? Dormí mal. Me acuesto tarde y a veces tomo un resto. Me gusta comer, el Profe siempre me advierte sobre la alimentación, me dice que estoy guatón, que estoy potón, que soy flojo, que corro poco, que no me esfuerzo, que no mojo la camiseta. Pero yo no lo pesco. Él alega porque como jugador fue un tronco, un muerto. Y como buen patadura envidia a los que sabemos con la pelota. El Profe no cacha nada. Qué va a cachar si debe haber metido como dos goles en toda su carrera. El día que hizo una cachaña se desmayó ¿Qué hora es? Que no sean las ocho papi porque hoy entrenamos temprano. Me mata eso de juntarnos a las nueve en la cancha ya vestidos. Qué mierda, y con el frío que hace. Seguro que nos van a matar con gimnasia. Ejercicios sin pelota, de explosión y pique. Me carga esa cuestión. A veces el PF no saca la cresta dos horas seguidas, correr, frenar, vallas, conos, saltos. Cero remate al arco. Puro correr y correr. Yo aguanto un ratito con esa lesera, me hago el tonto y me escondo en medio del grupo. Después me putean por vago, pero yo sé lo que me conviene. A mí que me la den chanchita, a mí que me tiren un con ventaja. Así te la mando a guardar. Que corran los que no saben ¿Qué hora es? No me animo a abrir los ojos. Seguro ya son las ocho y me tengo que levantar corriendo. Si llego tarde me dejan afuera otra vez y no la voy a aguantar. Se lo dije al Profe en la cara: soy el goleador del equipo y no me puede sacar. Pero a él le gusta el uruguayo ¿o es argentino? que es más malo. Todo porque tiene cabezazo y entrena como loco. Pero no es sólo por eso, lo vuelve loco que hable bien. El uruguayo ¿o es colombiano? habla bien, parece político. Además se gasta la media pinta el gil. Yo creo que el Profe está enamorado del uruguayo ¿o es paraguayo? . Le meto una pared y me la devuelve cuadrada el matado. Pero no le dice nada porque corre siempre a la cabeza del grupo y se queda trabajando cuando termina el entrenamiento. Yo me voy volando con un pucho en la boca y la radio del auto fuerte. Eso al Profe le molesta. Me dice que soy pato malo, que tengo malas juntas. A veces me van a buscar los cabros al entrenamiento.

El Profe no entiende nada. Son mis amigos del barrio, son mi sangre, mis partners de la vida. Me amenaza que voy a terminar mal ¿Qué se mete el pollo? Me tiene envidia el gil. Soy mil veces mejor jugador que él, si nunca lo llamaron a ninguna selección ni jugó fuera de Chile

¿Ya son las ocho? Si me levanto corriendo y no me ducho llego justito. Me tiene advertido por si me atraso otra vez. Le pone color el mono ¿Qué tanto quince minutos más tarde? No voy a hacer menos goles por media hora que no entrene. Lo hace para que vean que trabaja, que no anda puro gastando aire. Igual que las jugadas preparadas, puro humo para los chantas de los dirigentes. Repite las cosas cien veces, que de nuevo, que otra vez. Me deja chato. Al final casi nunca salen goles de esas maromas. Es hinchaforro el señor. Me pide que corretee, que me no me quede parado, que siga al líbero rival o tape al seis ¿Para qué? Yo sé lo mío, y lo mío es hacer goles.

¿Qué hora es? No me da ni para mirar el reloj. Seguro son las ocho y cuarto. Es tarde, estoy frito, me va a colgar el machucado. El domingo voy a la banca y en una de esas ni me cita. No me importa nada. Fin de semana libre para papi. Le puedo decir al doctor que tengo un tironcito, que no puedo correr. No me va a creer. Me tiene rochado hace rato. Cuando llegó medio baleado siempre alego una lesión. Ya me marcó. La otra vez me dijo que andaba con mal tufo. Sapo. Me dieron ganas de ponerle una paipa.

¿Qué le importa a él? Cosa mía dónde salgo. Después le contó al Profe y me borraron por varias fechas. Me dieron ganas de retirarme, si una noche larga la tiene cualquiera. Se hacen los santos ahora. Seguro que el Profe cuando jugaba era terrible de curado. Yo apenas me desordeno con los cabros de barrio un par de veces a la semana. Pero tranqui, si no es para tanto. Alguna minita, unas piscolas, cero drama. Saliera todos los días te creo ¿Qué hora es? ¿Son las ocho ya? ¿O las ocho y cuarto? Siento un olor feo. como a pichí. ¿Qué pasa? No sé, como que la cama está dura. Hay alguien respirando cerca. Hace frío. No siento mi cadenita ¿Me la saqué antes de acostarme? No me acuerdo. Veo como seis personas acá. Son raros, no los conozco. Está sucio, se escuchan gritos afuera. Tengo que ir a entrenar, ya debe ser hora, si les digo tal vez me dejen pasar. No sé dónde dejé mi bolso ¿Traje mi bolso? Parece que la puerta está cerrada por afuera. Alguien tiene que saber, soy un crack, el Profe me va a retar porque voy a llegar tarde. ¿Alguien me escucha? ¿Estoy dormido? ¿Muerto? Soy Lucho Pato, un goleador, déjenme salir.

 

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