Tres cosas que la Premier League nos ha enseñado esta semana

Aquí algunas conclusiones de una de las principales ligas del mundo y que tuvo un clásico en la fecha recién pasada.

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“Manuel Pellegrini es el mejor entrenador en la Premiership”

Por Alexander Korab, Metro World News, desde londres

El problema con la leyenda

¿Qué haces cuando alguien te ofrece la oportunidad de reemplazar al técnico ícono en el club más famoso del mundo? Comenzar a llorar, por seguro, luego besar sus botas de piel de cocodrilo ¿antes de bailar alrededor de él como Roger Milla en torno al banderín del córner? ¡Error! Debes dar la vuelta y salir corriendo en dirección opuesta, como si los dientes de vampiro de Luis Suárez te persiguieran.

David Moyes cometió ese error colegial y no corrió. Y el rendimiento caótico del MU no es realmente su culpa. La plantilla del United ha carecido de equilibrio durante muchos años, con el envejecimiento de la defensa, un débil mediocampo, sin creadores de juego y un antiguo sistema basado en los volantes, y sólo el “loco genio” Ferguson podía hacer funcionar eso y ganar títulos porque los otros equipos tenían líos aún mayores.

No culpen a Moyes por las deficiencias del United, no es su culpa que el MU tenga peores laterales derechos que el Hull, que la única habilidad defensiva de Patrice Evra sea acusar al oponente de racismo, que Ashley Young no sólo no pueda cruzar, regatear y rematar, sino que incluso sus piscinazos son como los de un aficionado, Nani es recordado sólo como compañero de habitación de Cristiano Ronaldo y que Maruane Fellaini es un monstruo, pero uno de estos peluches a los que los niños le temen y aparecen en las películas de Pixar.

Ese castillo de naipes tenía que caer y el único error de Moyes fue no verlo venir. El problema con la leyenda es que lleva 28 años de eclipsar y Moyes puede no tener ni siquiera 28 semanas.

¿Qué hace sonreír al esfinge?

Sé que mis queridos lectores chilenos lo supieron todo el tiempo, pero todavía quieren oírlo: Manuel Pellegrini es el mejor entrenador en la Premiership y, quién sabe, tal vez en el mundo. Finalmente nos dimos cuenta de ello en Gran Bretaña el domingo por la tarde, cuando su City demolió al equipo anteriormente conocido como el United.

No era un secreto que durante los últimos años los Blues tenían mejores jugadores, pero los efectos tóxicos de Roberto Mancini, más la actitud de nunca morir y la adicción a ganar de Alex Ferguson, solía inspirar a sus jugadores para aniquilar la diferencia. Ahora que Sir Alex se ha ido, Pelle puede mostrar que un técnico puede hacer una gran diferencia. Fichó a los jugadores adecuados, reanimó a los que Mancini dejó con muerte cerebral (ahora incluso Samir Nasri parece un jugador de fútbol) y no hay restaurante de pescado y papas fritas en Inglaterra donde las ancianas no hablen de sus tácticas de extremos invertidos.

El City daba miedo el domingo, tanto que hizo sonreír al “esfinge chileno” por primera vez, algo que fue tan celebrado por los medios británicos como los cuatro goles de su equipo. Y cuando él sonríe… sonríe como Mona Lisa.

Cómo no ser un entrenador de fútbol

Pero imagina que te conviertes en un técnico de la Premiership un día y que ese deber resulta ser sorprendentemente muy fácil y te aburre hasta la muerte. ¿Cómo te despiden? Bueno, como en cualquier otra cosa, siempre es bueno comenzar temprano, cuando todavía eres futbolista.

Haz unos pocos saludos nazis en un lugar muy visible, te sugerimos un estadio de fútbol lleno de gritos después de anotar un gol. Durante la conferencia de prensa post partido agrega unas pocas palabras amables que expliquen cómo en los tiempos de Mussolini los trenes siempre llegaban a tiempo. Luego puedes tomar un trabajo de entrenador en un club de la región más de izquierda en Inglaterra.

No te molestes en llenar tu cabeza con tácticas, sólo asegúrate de que los jugadores serán como los trenes, que no llegarán tarde a los entrenamientos. Eso será suficiente para evitar el descenso, pero no suficiente como para convencer a los hinchas. El siguiente paso es enojar a tus jugadores, prohibirles los teléfonos celulares, la Coca-Cola, el ketchup, el pelo largo, los libros de Ana Frank y cantar antes de los partidos. El ketchup y el canto son para las niñas. Si eso no es suficiente para romper el espíritu, critica su desempeño, pero nunca en persona, una entrevista en la televisión es mucho mejor.

Los jugadores son bestias difíciles, a veces incluso eso no garantiza el éxito, entonces sólo tienes que venderlos al club rival y no te olvides de recordarles cuán grandes mariquitas son justo antes de que se enfrenten a tu equipo. Anotarán ese día, eso está científicamente garantizado. Luego, después del partido perdido ante tus rivales, hay una última cosa que tienes que hacer: caminar hacia tus hinchas, esto si es que todavía encuentran motivación para viajar con tu equipo, incluso si sólo han ganado 2 de los últimos 20 partidos, y no, ¡no te disculpes! Simplemente levanta la barbilla y dí que eres el mejor entrenador del mundo y que te vas a quedar para siempre. Eso va a hacer: que seas despedido antes de que alguien pueda decir “italiano enojado” .

Pero esa historia es una broma. No fue culpa de Paolo Di Canio que haya sido despedido del Sunderland después de todo ese espectáculo de comedia, es culpa de sus jefes que pusieron a un cómico como entrenador.

 

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