Luz, cámara, rock

Para estar a tono con los tiempos, si el rock fuera un mundial de fútbol Metallica sería cabeza de serie.

Por Carlos Costas

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Por Carlos Costas

Para estar a tono con los tiempos, si el rock fuera un mundial de fútbol Metallica sería cabeza de serie y nadie podría objetarlo. Es por lejos la banda de rock más grande del planeta y se encarga de demostrarlo en cada uno de sus movimientos. Después de su arrollador paso por el festival Rock in Rio en septiembre, el cuarteto estadounidense aterriza en los cines nacionales con “Metallica Through the Never”. Una espectacular película en formato Imax que combina el vértigo y la emoción que producen las imágenes en 3D con una historia paralela entre un concierto del grupo y las desventuras de Trip.  Él es un joven roadie de Metallica que vive una experiencia sacada como de una oscura pesadilla. También es fan de la banda, pero apenas comienza el show le ordenan una misión que lo llevará a recorrer una ciudad desierta, donde el apocalipsis parece estar a la vuelta de la esquina. Enfrentamientos callejeros, motines, peleas entre civiles y uniformados conforman un paisaje inquietante y perturbador. Mientras la banda desata toda su furia con canciones que hablan de muerte, fuego y sangre, Trip debe proteger un misterioso bolso y escapar del Death Dealer, un verdugo a caballo.

Metallica es una fuerza convocante y poderosa. Lo demostró esta semana en la avant premiere de su película que congregó a 400 fans que aullaron de orgullo y alegría cuando en medio del concierto (filmado en Canadá) aparece una bandera chilena entre el público.

Nada más entretenido que ver rock en la pantalla gigante de un cine. Algunos recordarán los rotativos de “Woodstock” y “La Canción es la Misma” de Led Zeppelin. Otra película que marcó época fue “The Wall”. Creo que en esos años era para mayores de 18 y eso me impidió verla en una sala. La revelación ocurrió cuando un ayudante nos mostró la película de Pink Floyd en un VHS, el día que el profesor de religión faltó a su clase. Ver “Jesucristo Superestrella” también era una experiencia, pero mi debut fue con AC/DC en el Cinerama Santa Lucía. Sería el año 83 ó 84, tiempos de toque de queda, pero estar en el viejo cine de Alameda con San Isidro fue inolvidable. Fui con un compañero de colegio a una función de la tarde y adentro era la locura. Los más viejos fumaban marihuana, copete en mano y yo me imaginaba que así tenían que ser los conciertos de rock. Después, en el barrio Bellavista se instaló La Casa de la Constitución donde pasaban documentales y conciertos en video. Fui varias veces a ver a Pink Floyd tocando en las Ruinas de Pompeya. Esos eran los panoramas. Santiago no era la ciudad que ahora hasta el New York Times recomienda como destino cool o trendy.

De los años 90 recuerdo una  eufórica función en el Gran Palace con el revival de los Doors, gracias a la película de Oliver Stone. Era divertido, en esos primeros días de democracia, ver a tantos clones de Jim Morrison deambulando por carretes capitalinos.

Tres veces ha venido Metallica a Chile y es muy probable que el próximo año se aparezcan por estos lados. En el intertanto, sus fans pueden disfrutar esta película que se pasa volando y además ofrece notables pasajes musicales con “Ride the Lightning”, “And Justice for All”, “Wherever I May Roam” y “Enter Sandman”. Vale la pena. En cines desde el jueves de la próxima semana y que los rockeros reconozcan que octubre ha sido un mes soñado.

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