Monumento al Pony

A lo mejor me equivoco, pero estoy seguro que no existe ningún futbolista chileno al que le hayan levantado una estatua.

Por Carlos Costas

Por Carlos Costas

A lo mejor me equivoco, pero estoy seguro que no existe ningún futbolista chileno al que le hayan levantado una estatua. Ni Livingstone, ni Chamaco, ni Cua-Cuá Hormazábal, ni Leonel, ni el gran Elías, ni Salas, ni Zamorano han sido destinatarios de semejante homenaje. Dicen que el mexicano es un pueblo agradecido y hace algunos días me enteré del bonito gesto que el Santos Laguna le brindó a Rodrigo Ruiz.

Al interior del complejo deportivo del club que el “Pony” defendió durante ocho temporadas, fue inaugurada una escultura con su imagen que quedó instalada a un costado del monumento que recuerda a Jared Borgetti. “Me sorprendí al verla y estoy muy agradecido. Es una estampa característica mía, tirando un centro en una jugada. Es lo que tenía que quedar, entregándome por completo con la camiseta de Santos como traté de hacerlo siempre. Es algo muy poco usual y me siento feliz por el reconocimiento que me hace la directiva. Es uno más de los que me ha hecho la institución, a la cual le estoy profundamente agradecido porque son detalles que no se olvidan, por lo que significa para mí y mi familia”, comentó el chileno nacionalizado mexicano.

La adaptación del veloz puntero nacido en Unión Española al medio azteca fue total. Ostenta el récord de ser el futbolista extranjero con más partidos en la primera división mexicana (638). Además convirtió 118 goles y mantiene hasta hoy el título de ser el jugador con más asistencias en la historia del fútbol de ese país (158). En Santa Laura aún se le recuerda con cariño y admiración por su rapidez y desborde vertiginoso.

El “Pony” Ruiz fue pieza clave en esa recordada formación  hispana dirigida por Nelson Acosta. Luego emigró para brillar en canchas aztecas y hacer su vida allá. Hace 20 años, en una nota publicada por revista Triunfo, en agosto de 1993, contaba de su abuelo hincha de Unión. De un tío que había jugado en el equipo de Luis Santibáñez y de esa temporada en que partió a préstamo a Atacama en parte de pago por el pase de Marcelo Vega. Fueron el arquero Carlos Prono y Mario Lucca quienes le dieron su apodo. La nota, firmada por Gustavo Ortiz, contó con la producción gráfica del Pato Fuentes, quien tuvo la idea de inmortalizar a Ruiz junto a un pony del parque de entretenciones Mampato, en Lo Barnechea.  Ruiz es un tipo tranquilo, quitado de bulla, con el tiempo se fue retrasando en el campo y terminó jugando como volante. Se ganó el respeto de todos. Buen profesional. No por nada se retiró a los 41 años. Los mexicanos del club de Torreón reconocieron al “Pony” Ruiz con una estatua. Vaya homenaje.

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