Columna de Manuel de Tezanos Pinto: El dilema Valdivia ¿debe jugar o no?

"Con un Mago motivado y en su mejor nivel futbolístico, su titularidad no está garantizada", dice De Tezanos Pinto.

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Photosport

Por Manuel de Tezanos Pinto

Me voy a poner en el caso que los problemas de indisciplina ya quedaron atrás para Jorge Valdivia. Que estos meses afuera del proceso le sirvieron para reflexionar y darse cuenta de la oportunidad histórica que representa jugar la próxima Copa América en Chile junto a esta generación de jugadores y decidió comprometerse al máximo con el proyecto de Jorge Sampaoli.

Sin embargo, aún en este escenario, con un Mago motivado y en su mejor nivel futbolístico, su titularidad no está garantizada. Es más, creo que para el entrenador representa toda una contradicción pues aunque valora sus incuestionables cualidades, sabe que su presencia no es 100% compatible con la filosofía futbolística que tiene la Roja.

Lo primero para explicar el “Dilema Valdivia” es definir cómo juega Chile. En pocas palabras es un equipo que presiona incansablemente al rival y ataca con velocidad. Su esquema táctico varía según las características del oponente, pero busca siempre como primer objetivo defensivo ahogar al contrario que tiene la pelota para evitar el contragolpe, que es el gran riesgo al que se expone la Roja al pararse tan adelante en la cancha. Para jugar de esta manera, el técnico prefiere jugadores rápidos, tanto para desplazarse como para pasar el balón.

En esta búsqueda casi obsesiva de la intensidad por parte de Sampaoli, un jugador como Valdivia es un dolor de cabeza. Arriesga la pelota innecesariamente, puede estar 15 minutos trascender en el juego y, lo más grave, se desconcentra con facilidad cuando pierde el balón. No participa siempre de la presión inmediata que requiere el sistema defensivo de Chile y ahí, señores, está el motivo futbolístico por el cual el Mago no es titular indiscutido.

En un equipo que juega mano a mano en el fondo, en que los laterales llegan en simultáneo a posición de ataque constantemente, no ir a presionar al lanzador del rival una vez que éste recupera la pelota es letal. Más importante que la altura de los defensores, más que si Chile defiende bien o no en las pelotas paradas en contra… lo fundamental para la Roja de Sampaoli es evitar que salgan pelotas precisas del fondo que le permitan al rival tener ocasiones claras a través del contragolpe.

La respuesta al dilema parece ser simple: No hay que poner a Valdivia. El “problema” es que Jorge Valdivia no es simplemente bueno. Es extraordinario. Genera 6-7 ocasiones de gol por partido, tiene uno de los mejores pases al vacío a ras de piso del mundo, recibe muchos foules cerca del área, permite que Alexis se dedique a ser delantero y no tenga que retroceder a buscar balones.

Parece un crimen no utilizar un talentoso de esta magnitud, pero Sampaoli sabe que debe elegir: O arma un equipo en torno al Mago o privilegia su idea y sacrifica talento por intensidad.

Hasta ahora contra equipos que se refugian y dejan pocos hombres en ataque cuando son dominados, como Australia en el mundial y recientemente Venezuela, da la sensación de que Sampaoli dio con una fórmula que absorbe el irregular aporte del Mago en el trabajo defensivo. ¿Qué va a pasar ante rivales más osados? Lamentablemente ante Uruguay una lesión lo dejó al margen del equipo titular, así es que la duda persiste. ¿Podría incluirlo ante equipos más competitivos como Argentina o Brasil o mantendrá la fórmula del mundial, cuando optó por formaciones más físicas? Todo un dilema el de Jorge Valdivia para Sampaoli.

(GRAF/LP)

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