Columna de Manuel de Tezanos Pinto: Balance 2014, mucho más que un tiro en el palo

"Es grande la tentación de usar el famoso travesaño para resumir lo que fue el mundial de Chile 2014 (...) creo necesario despojarse de la frustración que provoca el icónico tiro en el palo para entender que fue extraordinario lo que hizo nuestra selección".

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Crédito: Photosport

El palo de Pinilla es espectacular, dramático… cinematográfico incluso. Es el resumen perfecto de nuestra historia futbolística. El eterno casi casi. Un remake de tantas frustraciones que hemos vivido tras nuestra selección. Otro episodio más en la vida de esa Roja que nunca ha ganado nada, pero que amamos tanto.

… Y digo “es” y no “fue” para referirme a la jugada porque el momento sigue vivo. En fotos de perfil de Twitter, en videos de Youtube con Zamorano puteando de fondo, en chistes de whatsapp (Era gol, CTM)… el único feliz debe ser Caszely, que por fin tendrá paz después del penal de España 82.

Es grande la tentación de usar el famoso travesaño para resumir lo que fue el mundial de Chile 2014. Decir “Perdimos como siempre, en octavos con Brasil” es estadísticamente correcto, pero creo necesario despojarse de la frustración que provoca el icónico tiro en el palo para entender que fue extraordinario lo que hizo nuestra selección.

En primer lugar, es incomparable la forma de despedirse respecto a los equipos chilenos que fueron eliminados casi sin oponer resistencia de Francia 98 y Sudáfrica 2010. En ambos casos, Brasil pasó sin despeinarse. En esta ocasión sólo consiguió avanzar extremando recursos: en los penales y con varios jugadores al borde del colapso nervioso.

Segundo, pocos valoran el simple hecho de la clasificación a octavos. Cuando se sorteó el grupo pocos eran optimistas en una zona que, insólitamente, incluía a los dos finalistas de la última Copa del Mundo. Chile dejó en el camino a España, campeón defensor planetario y monarca vigente de Europa. Lo eliminó en cancha, lo dominó estratégicamente… ¿A alguien le parece poco esto?

Tercero, jugó los partidos como quiso jugarlos. Con personalidad, con planificación y con el compromiso total de los jugadores, que en algunos casos arriesgaron sus carreras por la Roja. ¿Hubo errores? Claro que sí. Holanda, por ejemplo nos derrotó, fue superior tácticamente y Sampaoli no supo encontrar fórmulas para ganar el partido. El tema es que a algunos parece que se les olvida la jerarquía del equipo que nos venció. ¿Necesito dedicarle líneas a Louis Van Gaal? ¿O explicar quiénes son Arjen Robben o Robin Van Persie?

Cuarto. Esta generación, más allá de sus excepcionales individualidades como Alexis, Bravo, Vidal o Medel, demostró que como conjunto tiene jerarquía para enfrentar estas grandes instancias sin miedo. Con la confianza de que tiene armas para derrotar a cualquiera. Después puede pasar cualquier cosa, porque en el fútbol no hay una fórmula que garantice el éxito. Pierden Guardiola, Mourinho, Ancelotti… ¿No se le puede admitir una derrota a Sampaoli?

Yo amo Chile, soy hincha de la selección… pero sé el lugar que ocupamos en la historia del fútbol. Por eso, cuando recuerde el 2014 lo haré con una sonrisa. Para mí será el año donde la Roja por fin estuvo a la altura del desafío, incluso por sobre de sus posibilidades objetivas.

Una reflexión al final: Para ganar la Copa América, que es el sueño de todos en el 2015, sería bueno que pongamos nuestro granito de arena. Con ir al estadio no alcanza. El aliento es fundamental y así como les exigimos a los jugadores excelencia y perfección, yo hago un humilde pedido a quienes asistirán a los partidos de Chile: Rómpanse la voz. Quizás entre todos podamos hacer la diferencia para que el próximo tiro en el palo en el último minuto, en lugar de salir para afuera, pegue en la línea y entre.

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