"Es imbécil pensar..."

La salida de Hugo Tocalli y compañía de las selecciones juveniles de Chile cierra un nefasto capítulo del que no todos han asumido su parte de responsabilidad.

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Por Andrés Del Brutto, Secretario de Redacción El Gráfico Chile

Hubo consenso, fue casi unánime. Los antecedentes obligaban a pensar en un futuro mucho mejor que este presente vacío, que esta desolación.

La trayectoria precedía a Hugo Tocalli, incluso antes de dirigir y ganar un título con Colo Colo. Integró un cuerpo técnico junto a José Pekerman que le sacó el máximo provecho al fútbol formativo argentino y luego guió a la selección sub 20 (Sergio Romero, Emiliano Insúa, Ángel Di María, Mauro Zárate y Sergio Agüero, entre otros) que ganó el Mundial de Canadá 2007 (venció a Chile en la semifinal).

“La idea es tratar que la mentalidad del jugador chileno -de divisiones menores- sea ganadora en todos lados, porque tiene condiciones para hacerlo”, dijo al ser presentado en julio de 2013. Los objetivos de Tocalli, según el propio Sergio Jaude: “Liderará la búsqueda de talentos, comandará todas las selecciones menores y elevará la calidad de los cadetes”.

Cuesta entonces caerle encima a los chicos que integran el plantel de la selección sub 17, cuyo proceso de formación quedará marcado para siempre por estos procesos irregulares. ¿Cómo puede ser que todo se haya hecho tan mal para que este equipo (y antes el sub 20) no juegue a nada?
Muy poco se puede rescatar de esta gestión que muchos mirábamos con esperanza cuando fue anunciada. Se esperaba que el ojo y el criterio certeros y ya probados de Tocalli y los suyos lograran encontrar o descubrir talentos en los rincones más inesperados del país.

No sólo no fue así. Al recordar eventos destacados de la gestión, surgen situaciones como la separación del plantel de doce jugadores por no informarle al cuerpo técnico de Alfredo Grelak vía WhatsApp cómo habían jugado y rendido el fin de semana. Se habló de responsabilidad, de cumplir compromisos y el propio Grelak se jactó de recibir el llamado de “muchos jefes técnicos y entrenadores para felicitarme”. ¿Esos mismos lo habrán llamado una vez que se confirmó su salida de la ANFP?

Con el diario del lunes es más fácil, decimos habitualmente. Pero si entonces aquella gestión resultaba poco clara -¡dependemos del WhatsApp para llevar adelante el liderazgo de un cuerpo técnico!-, ahora parece ridícula.

La visión más optimista diría que de estos fracasos de las selecciones juveniles se deben obtener enseñanzas de cómo no hay que hacer las cosas. Pero, nuevamente, cuesta creer que eso pase.

“Es imbécil pensar en apoyar a dos personas que tienen conflicto. Cuando hay dos entes en un tipo de discordancia, se le debe dar el apoyo a uno solo y el directorio apoyó la situación de Hugo Tocalli, teniendo el respeto correspondiente por Mario (Salas). No es una situación agradable para nosotros”.

Lo dijo Sergio Jadue en noviembre de 2013 para explicar la salida del que había sido técnico de la sub 20 en el Sudamericano de Mendoza y el Mundial de Turquía. Las diferencias entre el chileno y el argentino -pelea con su hijo Alejandro mediante- fueron irreconciliables y Claudio Vivas se hizo cargo del equipo que dejó Salas.

Más allá de Salas, porque nada indica que con él se hubiese logrado lo que hoy no se logró, las maneras quedan en entredicho.

Siento respeto y admiración por Tocalli. Sus logros en la sub 20 argentina coinciden con mi adolescencia. Seguí esos títulos mundiales escapándome de clases en el colegio para mirar los partidos. Pero eso no impide apuntar que fueron sus propias decisiones las que tienen a los seleccionados juveniles en crisis. Él propuso a Claudio Vivas en la sub 20 (luego dejaría el cargo y el propio Tocalli dirigió el Sudamericano en Uruguay); trajo a su hijo Alejandro como asistente, cuya pelea con Mario Salas impulsó la salida el actual DT de la UC; sostuvo la gestión del mencionado Grelak.

Y si Tocalli lo propuso -que, por cierto, reconoció que la responsabilidad era de él tras la eliminación en Uruguay-, fueron Sergio Jadue y su mesa directiva quienes visaron las decisiones del argentino. Y realmente no hay cómo explicar que estos equipos de jóvenes entusiasmados por representar a su país no hayan incorporado una mínima guía de juego. Es cierto que las ventanas de la oficina del presidente de la ANFP miran hacia Avenida Quilín, pero en este año y medio ¿nunca se asomó a ver los entrenamientos? Suelto de cuerpo, ¡molesto por las preguntas!, Jadue reconoció la semana pasada que a la sub 17 no se le veía “fondo futbolístico”. En enero, consumada la eliminación del sub 20 en Maldonado y luego de caer 6-1 con Uruguay, había dicho aún más molesto: “Esto es un fracaso por donde se le mire. No estamos en condiciones de ratificar a Hugo Tocalli hasta que hagamos un análisis en frío, en la reunión de directorio. Siempre hay evaluaciones”.

A poco más de siete meses para el Mundial sub 17 que se jugará en Chile, no hay fondo ni forma. Ni cuerpo técnico. ¿Quién se hace cargo de los jugadores, quién los apoya, quién les explicará que después de caerse hay que levantarse? Branco Provoste, ¡de 14 años!, salió a dar la cara: “el grupo está más unido que nunca”.

Sí, el que dio la cara junto a sus compañeros tiene apenas 14 años.

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