Para mirar y aprender: el genuino ambiente de clasificatorias de los hinchas peruanos

Sacando lo reprochable de las pifias al himno chileno y un par de situaciones aisladas, los fanáticos incaicos dieron vida a un verdadero ambiente de estadio, ese mismo que se echa de menos en Santiago.

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Por Pablo Serey, enviado especial a Lima

Fue lamentable lo que sucedió con las pifias para el cortado himno chileno en el Estadio Nacional de Lima en el duelo entre Perú y Chile por las Clasificatorias a Rusia 2018, sin embargo más allá de aquel nefasto acto, no se puede dejar de destacar el notable espectáculo que ofreció la hinchada incaica en su casa.

Un genuino ambiente de fútbol sudamericano y de una instancia tan importante como las Eliminatorias, fue lo que brindó el moderno recinto limeño en la noche en que la Roja se impuso de forma contundente por 4-3.

De partida, el presenciar un partido de las dimensiones que ostenta un Clásico del Pacífico por los puntos en un imponente coloso como lo es el Nacional de Lima es un espectáculo en sí mismo. Los estadios chilenos están muy lejos de parecerse a la majestuosa edificación que se remodeló en 2011.

Una brillante iluminación que permite ver muy bien cada detalle del campo y una estructura correcta para percibir con buena perspectiva desde cualquier rincón del estadio es la que ofrece el coliseo que es uno de los más modernos de Sudamérica.

Ingresar a las graderías estremece, más aún cuando el ensordecedor ruido de la fanaticada no cesa nunca. Al son la murga de la Blanquirroja, la barra oficial de la selección de Perú, los hinchas locales dieron vida a un carnaval en todo momento, incluso al sentenciarse la derrota de los suyos.

No hubo espacio para silencios extendidos, al contrario, hubo permanentes cánticos, los que dejaron en claro que la localía en Lima pesa y bastante, porque para la visita el ambiente se hace hostil, pero dentro del marco de la pasión futbolística.

Sacando el vergonzoso capítulo del himno, los peruanos no se pasaron de raya con los chilenos. La supuesta beligerancia quedó en garabatos e insultos verbales que son típicos de estas instancias, pero el asunto no pasó más allá. Para que quede claro, hubo un ambiente más violento en las tribunas de San Carlos de Apoquindo en el último clásico entre la UC y Colo Colo que para el cotejo Perú-Chile.

Los chilenos pudieron festejar sus goles en la tribuna, tragándose eso si los gritos de la hinchada rival. Y es que los forofos del Rímac nunca se quedaron callados, ni en las buenas ni en las malas. Celebraron sus goles, fustigaron a los jugadores de la Roja, con particular énfasis en la figura de Alexis Sánchez, y despidieron entre aplausos a sus jugadores.

Puede sonar como un lugar común, pero efectivamente el Nacional de Lima fue una caldera la noche del 13 de octubre, condición que en el Nacional de Santiago se ha echado de menos en los últimos encuentros de la Roja.

Se ha dicho que el público de la Selección no es el mismo que fin de semana a fin de semana alienta a sus respectivos equipos a lo largo de Chile y hasta el propio capitán del representativo criollo, Claudio Bravo, en plena Copa América dijo lo siguiente: “Jugando en casa no es normal que la gente silbe. Hay muchos ratos de silencio y no es malestar mío sino que generalizado. Cuando las cosas no salen bien más los necesitamos y muchas veces el espectador con su aliento levanta un equipo”.

No ha sido el único referente que ha sacado la voz en dicho tema, pues Gary Medel y Alexis Sánchez también se han quejado respecto al comportamiento de la fanaticada. Somos campeones de América, pero, al parecer, hay cosas que aprender de otros países y Perú puede ser un buen ejemplo.

GRAF/CS

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