Columna: Para nunca despertar de este sueño

Chile debe encontrar una identidad, para que cuando la "generación dorada" se retire, la Roja pueda seguir en la élite futbolística mundial. La ANFP tiene una tarea trascendente.

Por Juan Ignacio Gardella

 

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Después de la “generación dorada”, se vislumbra un vacío (AgenciaUno)

Por Juan Ignacio Gardella Berra
Subeditor El Gráfico Chile
@jigardella

Si “recambio” no es la palabra más usada en las notas de tenis de las secciones deportivas de los medios en los últimos años, pega en el palo. Y prepárese, porque pronto empezará a leerla en las de fútbol.

“Qué pena que a esta generación le quede tan poco”, me dijo un amigo tras el 4-3 sobre Perú. Aunque su frase no sea tan cierta, porque a Alexis, Vidal y sus escuderos en el Mundial Sub 20 de Canadá -la base de la Selección actual- les resta por lo menos un lustro al máximo nivel, es momento de empezar a pensar en lo que vendrá después, algo que no hizo la “familia del tenis” en los tiempos de Ríos, Massú y González. Y hoy se paga caro.

El talento no se traspasa. Quizá no salga otro Niño Maravilla o un nuevo Rey Arturo, pero de todas formas Chile puede mantenerse en la élite futbolística mundial, más allá de los nombres propios. Para ello se necesita una cosa: identidad, tanto en la banca como en la cancha. Y eso depende de la dirigencia.

Primero Bielsa y después Sampaoli, con el paréntesis de Borghi, es lo que se llama un proceso. Desde todo el mundo se alaba el tiempo que lleva el balompié chileno siguiendo una línea. No se pueden explicar los logros del casildense sin la base del rosarino. Por eso, cuando el hoy DT de la Roja se vaya -algo no tan lejano, ya que cada tanto pone en duda su continuidad-, hay que buscar a alguien parecido, trabajo que les corresponde a los jerarcas de Quilín.

Desde ya hay que ir “pololeando” a Berizzo, por tirar un apellido sobre la mesa. También hay que ver cómo le va a Beccacece si se decide a asumir el rol protagónico de entrenador, pero también podría ser una buena opción. Aunque sea sinónimo de pifias, me parece que Pellegrini no debería ser alternativa. Sí, quizá el técnico nacional más exitoso de la historia no sea el indicado para este proyecto a largo plazo, pese a sus reconocidos deseos de sentarse en el banco del Equipo de Todos en el futuro.

No hay que dejarse encandilar por los éxitos, sino establecer un sello propio. Y el juego vertiginoso que predica la “escuela bielsista”, matizado de manera atinada por el nacido en Casilda, no encaja con la elaboración que pregona el Ingeniero. No digo que con el adiestrador del Manchester City no nos pueda ir bien, pero si queremos implantar un estilo, estaríamos dando un paso en falso.

Como dije unas líneas atrás, tal vez la materia prima -los futbolistas- no sea la misma en unos años, pero eso no puede ser excusa para explicar futuros fracasos. Un modelo a imitar es Italia, campeona planetaria en el 82 y en el 2006 sin derroches de talento. Claro, en el Calcio hay una semejanza de criterios, así como en Alemania, países generalmente animadores de las instancias decisivas en los torneos que compiten. ¿Un ejemplo más cercano? Uruguay, porque se retira Forlán y no es el fin de una era. O dice adiós Lugano y Godín agarra la jineta como si nada. Y con José María Giménez tienen líder para rato. A eso hay que aspirar. ¿Ve a alguien que tome la posta después de Bravo, Medel y compañía? Yo no.

La dirigencia tiene una tarea trascendente. Es el instante preciso para sentar las bases de un porvenir exitoso, para que nunca despertemos del sueño que estamos viviendo.

GRAF/JIGB

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