Columna: Yes We Can

En la tierra de Obama, la Roja tiene todo para volver a consagrarse campeona continental, siempre y cuando no se relaje.

  Tras el título del año pasado, los jugadores de la Roja podrán jugar más sueltos en Estados Unidos (AgenciaUno) Juan Ignacio Gardella BerraSubeditor El Gráfico Chile@jigardella Tuvieron que pasar dos milenios para que un papa argentino encabezara el Vaticano, más de dos siglos para que un presidente de raza negra llegara a la Casa Blanca y 99 años para que Chile ganara algo en el fútbol. Hoy, con Messi seguramente en cancha y Estados Unidos como anfitrión, la Roja busca volver a hacer historia, esta vez en la Copa América Centenario. Con una tarea inédita por delante, la de defender un título, el escenario es ideal para que Pizzi y sus dirigidos cumplan un buen papel en la tierra del Tío Sam. La Generación Dorada ya se sacó de encima el peso de levantar una copa, para que dejen de reírse uruguayos, argentinos, brasileños, peruanos y hasta bolivianos, pero esto puede transformarse en un arma de doble filo. Por un lado está el haberse liberado de la presión de gritar campeón, por lo que los nuestros podrán jugar más sueltos. Pero por el otro asoma un posible relajo, como pasó ante Jamaica, especialmente si muchos consideran este torneo como «comercial», con un asterisco en el palmarés para quien lo gane, una especie de oasis dentro del proceso clasificatorio rumbo a Rusia 2018. Por eso fue Macanudo que se llamara a los mejores. Hemos logrado tan poco en este deporte que, ahora que estamos entre los favoritos, hay que sacarles el jugo a Medel, Vidal, Sánchez y compañía para intentar adornar nuestras vitrinas, que son pobres más allá de que Jadue se haya llevado hasta las copas de su oficina. Y hay que aprovechar que Dunga no pensó igual que Juan Antonio, porque decidió dejar fuera de su lista a Neymar y guardarlo para los Juegos. Así como a nosotros se nos llenó la cara de alegría el año pasado en nuestra casa, el Scratch pretende reír en Río y colgarse por primera vez la esquiva medalla de oro olímpica. Si no está la Verdeamarela titular, por defecto la candidata absoluta es la Albiceleste, que no se guarda nada, pues el dorado de los cinco anillos ya brilla por duplicado al otro lado de la cordillera. Por eso va a suelo yanqui con la Pulga y todos sus escuderos, picados porque hace rato buscan una consagración a nivel adulto. El otro rival que se vislumbra complejo en el camino criollo al «bi» es Uruguay, pese a la mala suerte de un Conejo que venía inspirado, porque la Liga española ganada por el Barça del capitán Bravo no fue la de Lio, sino la de Suárez. Con la Celeste, puntera de las Eliminatorias, ya es un clásico, así que, si llegamos a toparnos, habrá que transpirar sangre otra vez. Entre los demás, por cierto, hay varios respetables, como Ecuador -colíder de las Clasificatorias-, Colombia -y su riqueza técnica- y Paraguay -con el orden táctico que le ha impregnado Ramón-. Mientras que de la Concacaf, al local y a México, las grandes potencias de la confederación, se les suma Costa Rica, la Cenicienta de Brasil 2014. Pero más allá de las consideraciones previas, el Equipo de Todos llega con su plantel prácticamente estelar, con el estatus de monarca vigente del continente y unos jugadores con hambre, que parecen no conformarse con nada. Contra los rezos de Francisco y el apoyo de Obama, Chile no quiere esperar otros 100 años para celebrar. Yes We Can. GRAF/JIGB

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