Entre la lluvia y el barro: El jinete más extremo recomienda a quién apostar en invierno

Las malas condiciones reinan en esta fría época del año en que sólo los valientes se lanzan a la pista. Rodrigo Lizama, un especialista nos cuenta como es vencer en extremas circunstancias.

Por

Javier Rios R. Pareciera ser un diagnóstico general: el invierno llegó y con esta estación las molestas lluvias, que impiden que la familia disfrute al aire libre, se toman los hipódromos nacionales desincentivando la actividad. La lógica funciona con ese triste panorama, aunque la dinámica rota rápidamente por los aficionados hípicos que ven en la temporada del frío y los aguaceros una oportunidad para desarrollar su pasión. En esas circunstancias extremas se dan sorpresivos resultados y jugosos dividendos. Pero para ganar en las carreras barrosas se debe tener en cuenta una serie de factores que solo un experto puede saber. El elegido por Publimetro es el experimentado jinete Rodrigo Lizama, que cuenta cómo es enfrentar las vicisitudes del tiempo: “Correr en este tipo de cancha borrosa no se me hace muy difícil, siempre me ha gustado correr en invierno, quizá será porque me crié en Punta Arenas y me tocó correr con barro, hasta con vientos de hasta 80 kilómetros por hora”. Es que el turf tiene de todo y las carreras sobre el barro son un verdadero desafío para preparadores, jinetes y los purasangre que entre los charcos se hacen un lugar para lograr un triunfo. Muchas veces se rompen los pronósticos y, claro, existen diferentes factores que influyen en el barro. La primera guarda relación con los caballos y aquí las opciones son muchas. Aunque según los expertos, el peso es fundamental: un caballo de tamaño medio, pero por sobre todo, que tenga fuerza para poder despegar del complicado terreno, sumándole a esto una característica sicológica: que le guste correr en punta. Tanto en los hipódromos de Santiago, así como en Valparaíso y Concepción la opinión no difiere entre los aficionado al borde de la pista, para que un caballo se imponga. Median además factores como la poca visibilidad que tienen los jinetes que terminan totalmente “embarrados” y factores genéticos de los caballos que generación por generación mantienen una estampa ganadora en este tipo de terreno. Así lo afirma Lizama, un corredor que se desempeñó hasta con nieve, cuando el Hipódromo de Punta Arenas se lucía en el extremo sur del país: “La potranca que nunca olvidaré se llamaba “Carolina Herrera” de Oscar Bagú, con ella gané cinco carreras en cancha barrosa y un clásico espectacular. Tengo un gran recuerdo de su desempeño en canchas complicadas”, rememora de la yegua que se lució en el Club Hípico de Santiago. La hípica no descansa y pese a las extremas condiciones; lluvia, barro, hasta nieve, caballos y jockeys se la juegan por un triunfo. Los aficionados lo agradecen y tienen sus favoritos para lograr un triunfo que caliente sus corazones en medio del frío invernal. GRAF/JR

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo