Columna: La copa de Salas y el Tati

Tras soportar duras críticas, muchas de ellas con razón, el DT y el gerente deportivo fueron los artífices intelectuales del título cruzado en el Apertura.

Columna: La copa de Salas y el Tati
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Ambos supieron soportar las críticas (Photosport)

Juan Ignacio Gardella Berra
Subeditor El Gráfico Chile
@jigardella

Nobleza obliga. Tantas veces criticados, muchas de ellas con razón, en este mismo espacio incluso (leer “El fundamentalismo del Comandante”), Salas y Buljubasich fueron los grandes artífices intelectuales de la UC campeona del Apertura, con aciertos estratégicos en el campo de batalla del Comandante y hábil muñeca para contratar en el área del ex arquero.

Partamos por el gerente deportivo. Como nunca antes durante su gestión, le apuntó a los tres refuerzos en el receso de mediados de año, apelando a la receta histórica del éxito en la precordillera: argentinos con pasado en equipos poderosos de su país y hambre de gloria, ya sea para hacerse un nombre (Conca, Pratto) o reverdecer laureles (Bottinelli, Quinteros).

Kalinski aterrizó en San Carlos para llenar un vacío que nadie había podido ocupar desde la partida de Ormeño, Buonanotte se hizo grande para adueñarse de una plaza que ni Espinosa ni Rojas pudieron afianzar en el título del Clausura, y Noir le dio frescura a un ataque donde Bravo y Jaime nunca se asentaron. Y los tres a bajo costo.

¿Tareas pendientes para el Tati? Depende del presupuesto que le facilite Cruzados, pero si el objetivo es dar que hablar en el concierto internacional, como anticipa Juan Tagle en estas páginas, urge un central de experiencia, un caudillo que haya peleado copas continentales, porque en varios pasajes Católica se vio muy vulnerable atrás, como en el 4-3 sobre Unión, el milagroso 2-2 frente a Colo Colo y el primer tiempo contra Iquique.

Tomando en cuenta que sólo se permiten tres incorporaciones, las otras dos debiesen usarse para tapar hoyos, ante la inminente salida de Castillo y la posible de Toselli. Un “9” de categoría es indispensable en un cuadro que se acostumbró a jugar para un centrodelantero.

En cuanto al DT, un reconocimiento a su evolución. Dejando de lado los dogmas de sus inicios, entendió que en algunas ocasiones es mejor enfriar marcadores y no tratar de estirarlos, con Manzano por un agente ofensivo como primera opción de cambio con el resultado a favor. Eso demuestra crecimiento y madurez por parte del viñamarino.

Y también elogios por esas decisiones difíciles que tienen que tomar los entrenadores, como la cuestionada oncena alternativa que paró en el Monumental previo a la visita a Iquique, a todas luces acertada, aunque los puristas hayan intentado deslegitimarla. La meta clara era el bicampeonato, más allá del torneo corto y los recesos por las Clasificatorias.

Esta Franja modelo 2016 ya quedó en la historia, pero imagino que la fe hacia el porvenir y la noble ambición siguen iluminando el futuro del club. La Libertadores hace rato que no asoma como una utopía.

GRAF/JIGB