Cristiano Ronaldo tuvo un 2016 para callar críticas y bañarse por cuarta vez en oro

El portugués ganó la Eurocopa, el Mundial de Clubes, la Champions League y el Balón de Oro.

Por Publimetro
Cristiano Ronaldo tuvo un 2016 para callar críticas y bañarse por cuarta vez en oro

AFP-El Gráfico Chile

Muchos dijeron que estaba en el ocaso de su carrera, pero Cristiano Ronaldo se encargó de cerrar bocas una y otra vez. El portugués tuvo un 2016 que difícilmente olvidará. Un año donde se consagró con Portugal en la Eurocopa, obtuvo la Champions League con Real Madrid, marcó un triplete en el Mundial de Clubes para ayudar en la victoria por 4 a 2 que les dio el título ante el Kashima Antlers, y, por si fuera poco, se quedó con el Balón de Oro

Una ambición sin límite, y una confianza en sí mismo sin fisuras, además de una capacidad de abstracción de los problemas extradeportivos, unidos a su portentoso físico y a su facilidad para el gol, han llevado al portugués de nuevo al escalón más alto del planeta fútbol.

Cuando más altas se alzaban las voces que preconizaban la superioridad hegemónica de Messi en el fútbol mundial, en un 2015 en que el argentino se llevó casi todos los títulos, Cristiano Ronaldo apretó los dientes y sacó a relucir su extrema ambición para conquistar un cuarto Balón de Oro, que le coloca a un escalón del argentino.

Detestado por unos y adorado por otros, generalmente coincidiendo si se trata de seguidores del Barça o del Real Madrid, el astro portugués ha sumado en el 2016 a sus tradicionales estratosféricos registros goleadores dos triunfos que no se producen con asiduidad y menos en un mismo año: la conquista de la Liga de Campeones de clubes y de la Eurocopa de selecciones.

Los últimos en hacerlo fueron los españoles Fernando Torres y Juan Mata, cuando en 2008 levantaron ambos títulos con el Chelsea y la ‘Roja’, aunque con un rol protagonista mucho menos destacado que el portugués.

¿Pero cómo un futbolista al que algunos situaban ya en el inicio de su ocaso de su carrera ha podido resurgir hasta el punto de levantar los dos trofeos colectivos más prestigiosos de Europa y el galardón individual más importante del mundo?

Quizá la respuesta quede resumida en dos palabras: ambición y confianza en sí mismo. “Si todos estuviesen a mi nivel, seríamos posiblemente primeros”, había lanzado en febrero luego de perder en el Bernabéu un partido de liga ante el Atlético de Madrid. Menos de tres meses después, y ante el mismo rival, al portugués no le tembló el pulso en el quinto y definitivo penal del conjunto blanco, que daría al Real Madrid su undécima ‘Champions’.

Por responsabilidad, liderazgo, o por un bien entendido afán de aglutinar los focos sobre su esculpida figura, Ronaldo no es de los que rehuyen la responsabilidad en los momentos en los que más se le necesita.

Un año de ensueño culminado en el Mundial de Clubes

Cristiano Ronaldo ya se había cansado de brillar en todos los torneos que había disputado, pero había uno en el que estaba en deuda: el Mundial de Clubes. Quedando en dos oportunidades como el segundo mejor jugador del torneo, el portugués tenía la espina clavada de no ser el líder en los títulos que conseguían sus equipos en este certamen. 

Previo al Mundial de Clubes de 2016 que disputó con Real Madrid, CR7 había participado en dos ocasiones en este torneo y en ambos salió victorioso, pero se marchó a casa sin haber contribuido decisivamente en las victorias.

En 2008, con el Manchester United, Ronaldo llegaba ya a Japón como la gran estrella del momento (ese año ganó su primer Balón de Oro) y a pesar de que marcó el segundo gol en la victoria en semifinales ante el Gamba Osaka (5-3), el protagonismo se lo llevó su compañero Wayne Rooney, autor de dos goles ante los japoneses y del tanto en la final contra el Liga de Quito. El portugués acabó como segundo mejor jugador del torneo, lógicamente detrás de Rooney.

Ya no fue hasta 2014, cuando Ronaldo, ya convertido en una estrella mundial en Real Madrid, participó por segunda vez en el Mundial de Clubes, en esa ocasión en Marruecos. El portugués disputó los 180 minutos del torneo, pero no marcó. Ni siquiera lo hizo en la goleada blanca en semifinales ante el Cruz Azul mexicano, un 4-0 con goles de Sergio Ramos, Karim Benzema, Gareth Bale e Isco.

Ahora, el 2016, uno de los mejores años de su carrera, saldó esa deuda con el triplete que marcó en la final ante el Kashima Antlers y que contirbuyó en la goleada por 4 a 2 que le dio el título al Real Madrid. Un año de ensueño. 

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