Minuto dos de partido y Colo Colo comenzaba a festejar y se empezaba a vivir un carnaval en el estadio Monumental, el cual después, se convirtió en funeral. Es que la eliminación del Cacique fue dolorosa, pero a la vez, justa, debido a que el partido ante Botafogo fue mal planteado por el entrenador Pablo Guede.
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Al realizar un análisis en profundidad, el técnico argentino salió con su habitual esquema 3-4-1-2, pero con el correr del partido, sus pupilos nunca pudieron tener el control del balón y del juego.
Pese al tempranero gol, el Fogao ya había avizorado su esquema: salir rápido en contragolpe y ganar el mediocampo; planteamiento que Guede no tenía contemplado, pues pensó que el rival saldría a refugiarse.
En el primer tiempo con la ventaja, el Cacique buscó la segunda cifra hasta los 20 minutos. Después de manera sistemática fue retrocediendo sus líneas, le entregó el terreno al rival y en varias ocasiones defendió con línea de cuatro, donde el portero Justo Villar fue figura al evitar en tres ocasiones la caída de su pórtico.
El criticado Ramón
A eso se sumó el pobre nivel que mostró el volante Ramón Fernández, quien nunca se sintió cómodo en el terreno de juego y en varios pasajes del cotejo deambulaba entre sus compañeros.
No obstante, en el segundo tiempo el equipo fue un híbrido y Guede fue incapaz de enmendar el camino. Nunca se atrevió a ir al ataque y tampoco se plantó con un estilo defensivo. Dicha situación favoreció al estilo claro de los brasileños: tener el control del juego y generar peligro en el arco de Villar.
Si se cuentan las ocasiones claras que generó el Cacique en el complemento, fueron dos: el tiro que pegó en el travesaño de Fernández y el lanzamiento de media distancia de Pedro Morales.
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Tras el empate a los 81 minutos, Colo Colo no pudo generar una oportunidad para anotar y forzar los penales. Un equipo totalmente perdido durante gran parte del partido, donde nunca mostró su estilo y habitual juego que le permitió lograr el descuento en Río de Janeiro y golear a Unión Española en el debut en el torneo de Clausura.
El Cacique perdió el rumbo justo en el peor momento.