Columna: Mario Salas no tiene la culpa

Luego de un año donde consiguió un histórico bicampeonato para el club, al DT le sacaron al autor de un tercio de los goles del equipo y no le trajeron al defensa central que quería. Los resultados están a la vista.

Por Juan Ignacio Gardella

Imagínese que usted es jefe en una empresa, pero no el que maneja las platas, sino el que gestiona los recursos humanos. Suponga que hizo una tremenda pega en el primer semestre del año pasado y en el segundo elevó aún más el rendimiento del personal, consiguiendo un logro inédito para la compañía.

Ahora figúrese que con el aval de sus excelentes resultados, se sentó a planificar el 2017 con su superior, el que sí administra el presupuesto, luego de que éste anunciara públicamente con bombos y platillos que la sociedad apuntaría más allá del mercado nacional. “Entonces, me darán más herramientas”, es su conclusión lógica.

Eso mismo debe haber pensado Mario Salas después de haber ganado el único bicampeonato en la historia de Universidad Católica. Y sobre todo tras escuchar las declaraciones de Juan Tagle en medio de la euforia por los títulos, que se repiten en los dirigentes criollos sin sostén alguno: “Tenemos que ir a pelear la Libertadores que viene”.

¿Y qué pasó entre el dicho y el hecho? Que Cruzados vio partir al autor de 24 de los 70 goles que metió el equipo entre el Apertura y Clausura, y lo reemplazó por uno que en el 2016 anotó 11, en el 2015 se apuntó con ocho, en el 2014 convirtió cinco y en el 2013 se matriculó con 12 (por favor, que el uruguayo emboque una, se lo merece).

Y con el cuento de las renovaciones, la eternamente ajustada billetera cruzada encontró la excusa perfecta para no contratar un defensa central, que caía de cajón. Sino basta con ver que la UC extrañó al lesionado Lanaro -que está lejos de ser el empleado del mes-, porque, aunque duela, los años de experiencia que le faltan a Kuscevic le sobran a Álvarez.

¿Resumen del “proyecto” de la SADP para “tener un período de preeminencia en el fútbol chileno” e ir a buscar el torneo de clubes más importante del continente, como avisó el presidente de la concesionaria en estas páginas? Un tercio de los goles totales a México y 0 ¡CERO! pesos invertidos en el mercado veraniego, porque acuérdese que el Tanque llegó gratis por su conflicto con Banfield.

Si usted fuera el Comandante, ¿no estaría enojado? Yo por lo menos sí, y creo que el también, porque en estas primeras cinco fechas del campeonato ha mostrado una irritabilidad que da para pensar si está realmente satisfecho con este plantel para enfrentar a equipos de la talla de Flamengo, San Lorenzo y Atlético Paranaense.

¿Qué infiero que está haciendo el DT? Experimentando en el plano local para llegar bien parado a la Copa, pues sabe que las opciones del “tri” ya son remotas y porque tiene claro que necesita internacionalizar su carrera y darse a conocer en el extranjero si pretende dar un salto de calidad.

Ya que las lucas son escasas en la precordillera -y al parecer siempre lo serán-, mejor apostar todas las fichas al rojo, aunque el riesgo de irse a negro sea alto.

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