De la desesperación a la desazón: El vía crucis que vivió Pablo Guede en La Serena

El entrenador de Colo Colo pasó por todos los estados anímicos posibles en la victoria de los albos sobre Cobresal, que no le sirvió para ser campeón.

Por Pedro Marín Roldán

Llegó con algo de picardía y se fue amargado. Así se puede resumir el estado de ánimo del entrenador de Colo Colo Pablo Guede, durante la victoria por 3-1 que logró el Cacique ante Cobresal en el estadio La Portada de La Serena pero, que no le alcanzó para ser campeón del Torneo de Clausura.

A las 13:27 horas, arribó el bus de los albos al recinto serenense y el primero en bajar fue el técnico argentino. Con lentes, amable y con una pequeña sonrisa ingresó al camarín del recinto deportivo.

Hasta ese momento era tranquilidad. Sin embargo, una vez que el equipo salió al terreno de juego, comenzó la desesperación y el semblante cada vez era de preocupación por los constantes ocasiones de gol que desperdiciaban sus dirigidos, como viviendo un vía crucis propio en la cuarta región ya que todo era sufrimiento para el ex DT de Palestino y San Lorenzo.

El gol del uruguayo Octavio Rivero lo festejó con todo. Abrazó a Gustavo Grondona y luego miró al banco de suplentes. Cuando los fanáticos comenzaron a celebrar el supuesto gol de San Luis, consultó inmediatamente​ si era verídica la situación, pero al darle la mala noticia, volvió a ponerse encuclillas como acostumbra.

Todo bien hasta que vino el gol de Felipe Mora para la U. Fue un golpe bajo y el empate de Cobresal lo desmoralizó totalmente. Las conquistas que fueron casi de manera era simultánea, fueron un mazazo para Guede, quien ya se comenzaba a resignar con perder el título.

En el complemento dió órdenes de manera desesperada cuando el equipo no encontraba el funcionamiento que pretendía y se desesperó cuando Álvaro Salazar contuvo de manera notable un mano a mano, que hubiera significado el 2-1 para los mineros.

El 2-1 de Esteban Paredes lo celebró de manera mesurada y tras eso le pedía calma a sus jugadores en cada jugada o saque lateral.

Cuando el juez Carlos Ulloa sancionó penal sobre Jaime Valdés en el último minuto, le consultó al camarógrafo del CDF si había finalizado el partido en el estadio Nacional. Al recibir la respuesta atinó a mirar el césped y el gol 3-1 anotado por el Tanque ni siquiera lo celebró.

Ulloa dio por finalizado el duelo y reunió al plantel en el centro del césped para esperar el milagro en el Nacional. Sin embargo, apenas Eduardo Gamboa alzó sus brazos en el recinto de Ñuñoa se retiró muy golpeado al vestuario.

Tras una conferencia de prensa que no se extendió por más de 10 minutos su rostro reflejaba la desazón y amargura por perder un título que no supo abrochar y que perdió en la penúltima fecha del Clausura. Tras eso, se retiró cabizbajo y fue uno de los primeros en subirse al bus que trasladó al plantel por tierra a Santiago.

El lunes será día de reuniones con la dirigencia y el plantel, mientras que el martes el DT emprenderá viaje para salir de vacaciones​ tras un semestre negro, donde terminó por perder un campeonato que parecía totalmente ganado por Colo Colo.

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