Columna de la U: ¡Esta es tu gente!

"Todos los campeonatos de la U tienen algo de especial, pero este será recordado como el campeonato de la gente".

Por Gonzalo Pérez

por Sebastián Díaz Pinto, secretario Asociación Hinchas Azules

Lo recuerdo como si hubiera pasado la semana pasada. Era 1998. Yo, un niño vestido enteramente de azul, me aferraba a la chance de ver a la U campeón por tercera vez en la vida. Lamentablemente, no fue así. Cuando restaban ocho minutos para el final del partido del clásico rival, llegó el gol que les dio el título y, de paso, me amargó toda la semana siguiente. Estuvimos a solo un punto de alcanzar la gloria.

Hoy, a casi 19 años de aquella derrota, se confirma aquella máxima que dice “el fútbol siempre da revanchas”. Así, la revancha llegó de una forma inesperada. No olvidemos que Universidad de Chile venía de dejar atrás un alicaído 2016, con cambios en el cuerpo técnico que daban cuenta de un nivel futbolístico que no tenía relación con los nombres propios de un plantel armado para ser competitivo y campeón. A pesar de ello, nuestra gente defendió la incondicionalidad que nos caracteriza. Si estuvimos en malas, las buenas ya vendrían. La ilusión siempre estuvo presente.

La llegada del profesor Ángel Guillermo Hoyos vino a aunar lo que el equipo necesitaba: una idea de juego, la necesaria confianza de los jugadores y lo principal, una estudiosa, silenciosa y al mismo tiempo, conmovedora forma de ejercer el oficio. Personalmente, entiendo a este equipo como uno en formación, que aun está en deuda en los clásicos y en el plano internacional. Por lo mismo, de alguna manera, este torneo sería un tránsito hacia la anhelada consolidación.

En mi fuero interno, esperaba que el plantel pudiera ser competitivo en el torneo siguiente. Claramente, mis pronósticos fallaron, o más bien, se adelantaron. El once titular comenzó a conseguir resultados y, por tanto, la ilusión estaba autorizada. Jugadores que antes fueron cuestionados, comenzaron a retomar su nivel. El sector defensivo mostró notoria mejoría (resultó ser la mejor defensa del torneo) y los goles comenzaron a llegar ¿La salida de Gastón Fernández habrá sido factor? Solo el camarín lo sabe. En lo concreto, aquella salida propició la explosión de un goleador innato que esperaba su oportunidad. Felipe Mora se alzó como el 9 que la U necesitaba y sus trece goles lo transformaron en el goleador del equipo y del torneo, algo que no se conseguía desde el año 2000 con Pedro González.

Todos los campeonatos de la U tienen algo de especial, pero este será recordado como el campeonato de la gente. Porque sus hinchas son, precisamente, el patrimonio más grande que la U puede tener. La hinchada cantó y estuvo presente, siempre. Tanto así, que rompió el récord de público promedio en partidos de local, que estaba vigente desde 1972. Por lo mismo, me permito cuestionar a aquellos que sostienen que los de afuera no juegan y que sólo importa lo que sucede en la cancha misma. Quizá tengan razón en ello, pero de algo estoy seguro, no son hinchas de la “U”.

Así entonces, vaya esta vuelta número dieciocho dedicada a todos/as aquellos/as hinchas que acompañaron al equipo, a quienes no consiguieron una entrada –subida de precio– y tuvieron que verlo por la televisión, a quienes les cayó la policía y se quedaron a pasos de entrar a la cancha. A los viajeros, a la gente de región, que siempre se las arreglan para estar alentando. Asimismo, el agradecimiento será constante con el profesor Ángel Guillermo Hoyos y su cuerpo técnico, por su humildad y bajo perfil, por poner en valor a la persona antes del jugador. Así también con los jugadores, por querer demostrar partido a partido lo que significa llevar la U bien puesta. Para todas y todos aquellos que creemos que el fútbol siempre da revanchas. Hoy nos tocó a nosotros, celebremos entonces, que, por un punto, la U y su gente están en el lugar que se merecen. ¡Brindemos camaradas!

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