En el fútbol turco se volvieron locos: fichajes millonarios, pasión y deudas

La liga otomana se ha transformado en un buen destino para jugadores que quieren seguir en el fútbol europeo, principalmente, por los elevados salarios que les ofrecen.

Por AFP

Recibidos en el aeropuerto por fervientes masas de aficionados, los nuevos fichajes del fútbol turco valoran esta pasión, difícil de ver en otros estadios y países de Europa; aunque si eligen Turquía como destino laboral es, sobre todo, por los grandes salarios.

La Süper Lig, y más concretamente sus tres principales equipos, Fenerbahçe (que ha fichado en este mercado al francés Mathieu Valbuena y a Carlos Kameni), Galatasaray (que se hizo con Bafétimbi Gomis) y Besiktas (que reclutó al portugués Pepe), han tirado la casa por la ventana en lo que a incorporaciones se refiere.

Pero no sólo los clubes punteros han invertido en talento extranjero. Otros más modestos como el Antalyaspor o Basaksehir -revelación del pasado campeonato doméstico, donde terminó segundo- también han invertid. El primero, con la compra del francés Jeremy Ménez (ex del Burdeos). El segundo, con la de Gaël Clichy (procedente del Mánchester City).

Y si los futbolistas, al llegar, coinciden en señalar la pasión que mueve el fútbol en Turquía como una de las principales razones que les trajeron al país otomano, no lo son menos sus jugosos salarios.

Los directivos no se lo piensan y pagan sueldos por encima de los ingresos del club: un 'modus operandi' poco recomendable que, sin embargo, palidece en un contexto de profundas rivalidades locales, nacionalismo exacerbado y 'show-business'.

Los jugadores nacionales también han marcado presencia en el fútbol otomano. Rodrigo Tello pasó por el Besiktas, entre otros clubes, Sebastián Pinto defendió al Bursaspor, Claudio Maldonado al Fenerbahce y Junior Fernandes al Alanyaspor, por nombrar algunos. Actualmente, en el fútbol de ese país tenemos dos representantes: Cristóbal Jorquera (Bursaspor) y Gonzalo Espinoza (Kayserispor).

Clubes endeudados

De esta forma Pepe, de 34 años, recibirá en el Besiktas, por dos años de contrato, 9,5 millones de euros limpios sin contar primas. Mientras que Gomis ganará en el Galatasaray 3,35 millones netos por temporada.

"A día de hoy los ingresos generados por el total de los equipos turcos asciende a unos 1.000 millones de euros, lo que al cambio son unos 4.000 millones de liras (turcas). Sin embargo el gasto oscila entre los 5.540 o 6.000 millones de liras, por lo que hay una diferencia importante entre gastos e ingresos, cercana al 50%", explica a la AFP Tugrul Aksar, especialista en economía del fútbol.

"De hecho los clubes turcos gastan a día de hoy un dinero del que todavía no disponen extrayendo una parte de los ingresos futuros. Es por eso que se trata de clubes endeudados", sostiene Aksar.

Según este economista, la Süper Lig ocupa la sexta posición de Europa en lo que a ingresos se refiere, pero también "se trata de un campeonato que gasta mucho más de lo que gana".

A partir de la próxima temporada, los equipos turcos obtendrán, en total, más de 500 millones de dólares por derechos televisivos, que en Turquía posee el grupo Digiturk, propiedad de la cadena BeIn.

Una inyección de capital que no será suficiente, según Aksar, para saldar las deudas.

Algunos de estos equipos, sin embargo, pueden beneficiarse de una ayuda gubernamental, apunta el economista. "A veces las deudas fiscales de algunos clubes son suprimidas. Pero es cuando hay detrás algún interés político", apunta.

La puja por grandes figuras también se explica por la necesidad de mejorar la imagen de un campeonato que en 2011 estuvo sacudido por un escándalo de partidos amañados.

Tras esa crisis, descendió el número de asistentes en los estadios. Pérdida de interés que cristalizó en una media de 10.000 espectadores por encuentro la pasada liga.

"Para hacer que la gente acuda a la cancha tienen que traer a futbolistas conocidos en el extranjero. Es una cuestión de reputación y 'show-business"", señala Aksar.

Por su parte el sociólogo Daghan Irak, profesor de la Universidad de Estrasburgo (Francia) subraya la importancia que la fiebre nacionalista ejerce sobre los traspasos multimillonarios del fútbol turco.

"El Estado siempre estará ahí para ayudar a los clubes, ya sea con exoneraciones o amnistías fiscales", explica a la AFP.

"En Turquía los equipos deben sobrevivir a cualquier precio porque están ahí para representar al país en Europa", afirma.

Además de por las grandes sumas de dinero, en la decisión de los futbolistas extranjeros influye la "visibilidad" del campeonato turco en el continente. No en vano Turquía participa todos los años en la Champions con, al menos, un equipo.

"Vienen aquí por el dinero pero sin llegar a desaparecer de los radares de sus respectivos países. Aquí mantienen un buen nivel", resume Serdar Dinçbayli, periodista del Fanatik, el diario deportivo más importante del país.

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