La carrera más difícil del jinete que se enfrentó a la muerte y desafía las penurias de la cárcel

José Luis Sánchez pasó de niño prodigio de la hípica nacional a estar recluido en prisión acusado de reiterados robos. Para 2018 espera aprovechar su libertad y devolver a su familia todo el apoyo, volviendo a correr competitivamente, con el sueño de a vencer nuevamente en un Clásico Grupo 1.

José Luis Sánchez en dos momentos: a la izquierda en la cárcel y al costado triunfando con Paul"as Girl (Foto: gentileza)
La carrera más difícil del jinete que se enfrentó a la muerte y desafía las penurias de la cárcel

El sonido de esa recta final todavía debe seguir rebotando en la cabeza y en los recuerdos de José Luis Sánchez cuando cierra los ojos en la cárcel de Valparaíso. Ahí en el frío y húmedo piso, repasa minuciosamente la notable victoria del 30 de agosto de 2008, incluso en las tardes puede sentir la respiración de la yegua “Paula’s Girl”, recordando el triunfo que ratificaba todos los elogios de los especialistas, cuando con una conducción notable logró imponerse en el Clásico Mil Guineas, su primer Grupo 1.

“Muy fácil”, decía el locutor y atrás quedaban todos los jinetes, pesos pesados de la hípica chilena, como Hernán Eduardo y Gonzalo Ulloa, Guillermo Pontigo y el favorito arriba de “Lalinne”, Hector Isaac Berríos, desatando la emoción de los espectadores que confiaron en su conducción y que cobraron 7,1 por cada peso apostado. “Los clásicos que he ganado son un orgullo. En el recuerdo, estas carreras se las dedico a Juan Tapia, mi manager. Juntos luchamos mucho en equipo para obtener ese logro“, relata a El Gráfico Chile mirando atrás con nostalgia.

Nueve años después de la gloria de esa jornada sólo quedan los recuerdos, y en su cama en la prisión, un par de fotos alimentan la melancolía y sus ganas de recuperar el tiempo perdido: “Gané muchas carreras, incluso clásicos Grupo 1, lo que me llevaron a correr, incluso, en Europa”

Es cierto, Sánchez tuvo un inicio arrollador motivado por su familia, especialmente su abuelo José y su padre Sergio Sánchez Duarte, que lo estimularon desde pequeño cuando se paseaba por todos los hipódromos: “Me gustaban los caballos, especialmente cuando andaba en los cerros. También una persona súper importante fue el ‘Huaso Genaro’, que me apoyaba, me pasaba caballos y yo los amansaba. Siempre ha sido innato lo mío con los caballos de carreras finasangre”, comenta del personaje que le permitió darse cuenta de su talento innato.

De ahí a ser jinete profesional todo ocurrió como una carrera de velocistas y su establecimiento entre los mejores lo materializó con triunfos en exigentes pruebas cómo el “Debut Potrancas”, el “Clásico Guillermo Del Pedregal Herrera” o el “Clásico Hernán Braun y Carolina Budge”, además de sumar triunfos en el extranjero, llegando a 38 celebraciones de la mano del preparador Francisco Castro, que desde el inicio le dio su confianza en las competitivas carreras de Suecia, Dinamarca, Noruega, Francia e Inglaterra.

Sin embargo, José Luis Sánchez Oyanedel no sólo debía enfrentar a los demás competidores en la pista. Su personalidad chispeante, el ego desmedido y las ínfulas del triunfo en un ambiente de vulnerabilidad, corrían más rápido que él y los castigos por consumo de drogas marcaron un camino sin retorno, que en vez de llevarlo a la troya de campeones, lo condujo a la cárcel.

Sánchez cárcel Sánchez quiere terminar sus días en la cárcel de Valparaíso para volver a ejercer en la hípica (Foto: gentileza)

Su prontuario marca varias condenas, la última con amenaza a Carabineros y robo reiterado, que lo mantienen recluido en el módulo 105 de Valparaíso, donde confiesa su arrepentimiento y relata las precarias condiciones en que purga sus errores: “Estuve apuñalado, en coma, en prisión, me atravesaron de lado a lado y, claro, aquí no es fácil el mundo en la cárcel, cualquiera no sobrevive… se pasa hambre y frío, además de cosas terribles. Aquí es la ley del más fuerte, donde tu mente y tu corazón tienen que estar a mil“, señala lamentando que en su peor momento le atravesaron un pulmón en una riña.

“Pucha, la droga es algo muerto, pero muy potente. Son drogas muy adictivas, creo que las juntas tienen que ver, pero no por eso hay que mirar en menos a una persona, porque es una enfermedad mortal, comparable a otras como el cáncer o el sida. Hay que saber quién es tu amigo. Gracias a Dios estoy bien, pienso cada día en ser un poco mejor”, señala optimista de darle un giro a su vida.

La vuelta a las pistas del “Hijo pródigo de la Palma”

El cambio que ha tenido José Luis en las difíciles condiciones de la prisión aparecen como una reacción al castigo que está recibiendo, pero especialmente con la ilusión de volver a correr en los hipódromos nacionales: “Es difícil esto pero todo lo hago por mi pasión a la hípica, y amor por los caballos. Estoy decidido. Volveré a hacer lo que me gusta, sueño con regresar a triunfar en lo que me apasiona. He visto dos veces la muerte y dios me tiene firme, sanito, por eso creo que tengo que valorar las oportunidades que me da el Señor”, dice convencido.

Desde prisión, igualmente se mantiene en ritmo físico haciendo deporte todos los días para matar el estrés y se mantiene al tanto del acontecer hípico, analizando cada movimiento de los principales exponentes tanto en el Hipódromo Chile, como en el Club Hípico de Santiago, incluso se da el tiempo para mostrar el favoritismo entre los jinetes que marcan los programas esta temporada: “Siempre he admirado a Gustavo Barrera y creo que ahora Jorge González es muy bueno, aprovecho para mandarles un abrazo y lo felicito”, dice además de responder con admiración cuando le nombramos a Alejandro Maureira: “Le pasó casi lo mismo y salió adelante, yo me alegro cuando una persona surge”, dice de los problemas con drogas que le afectaron a uno de los mejores jinetes de los últimos años.

Sánchez sufre diariamente, incluso con un amago de incendio cerca de su cama, sin embargo, está convencido de volver y no cree que tenga problemas en conseguir montas pese a lo exigente de la actividad en estos tiempos: “La gente sabe lo que soy como jinete. Espero que esta vez sea distinto, al verme temprano, respetuoso y humilde, el señor se encarga de hacer lo demás, él más que nadie sabe de donde me ha librado. En este lugar he sido muy fuerte para poder sobrevivir a este mundo. Los preparadores de caballos me quieren y se que me ayudarán. Aunque tenga que cuidar caballos, otra vez volveré a correr y demostraré que en la vida todo tiene sentido, que es más lindo darle vuelta la mano al destino”, dice orgulloso de un proceso interior de aprendizaje para cuando pueda volver a las calles.

Parte de ese proceso fue dejar completamente las drogas de la mano del deporte, para cuando le toque salir pueda darlo todo en la pista de carreras: “Regresaré a correr sí o sí, cueste lo que cueste y lo haré por mis hijos, y especialmente volveré por mí, me queda poco”, señala, además de imaginar un triunfo, cruzando el disco en su vuelta a su querido recinto de Independencia: “Me imagino un título: ‘Está de vuelta el hijo pródigo de la Palma’, sería un sueño porque así me dicen en mi población”

 

 

 

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