Columna: ¿Por qué no Matigol, Macanudo?

Cuando se conoce una nómina de selección chilena siempre hay cuestionamientos por algunos nominados y otros ausentes. En este caso analizamos a Matías Fernández, quien no fue considerado por Pizzi para enfrentar a Paraguay y Bolivia.

Por Felipe Lagos

Siempre que hay nómina de la selección chilena se instala el debate en el medio nacional, tantos en programas de televisión, radiales o mismo en las ya archiconocidas redes sociales, donde cualquiera es juez o experto de diversos materias, acerca de los están, de los que no están, de los que faltaron o los que sobran.

El debate es eterno y todos tienen opiniones diversas, sin embargo, no deja de llamar la atención la ausencia de algunos nombres. Porque seamos sinceros, Chile no tiene un universo de 50 futbolistas de primera línea donde elegir. Con suerte hay 10 seguros y el resto se va acomodando de acuerdo al rival de turno y las necesidades de cada encuentro. Como dice Pizzi: "Nosotros elegimos la mejor combinación posible de acuerdo al rival que debamos enfrentar".

Dicho todo esto, cuesta entender que Matías Fernández haya sido tan postergado por el Macanudo durante todos estos meses. Esta bien, Matigol vivió la peor temporada de su carrera en Europa, lesionado durante casi la mitad de la campaña en el AC Milan, sólo pudo encontrar regularidad sobre el final de la Serie A, cuando los de Vincenzo Montella ya tenían su suerte echada y apenas consiguieron un cupo en la Europa League. Ahora, tuvo que volver a Fiorentina a comenzar de cero, pero sí, Fiorentina, Italia, Serie A del calcio italiano, primer mundo del fútbol mundial.

Si bien Fernández no pasa por su mejor momento, sigue siendo un jugador competitivo y con calidad de sobra para estar entre los 23 jugadores que siempre van convocados a cada partido de la Roja, con experiencia probada en partidos de clase A, donde todo está en juego y un error te puede dejar fuera de todo. Porque seamos francos, ¿existen 23 futbolistas chilenos que son mejores que Matías en la actualidad?. La respuesta es un no rotundo, pese a que el formado en Colo Colo está a años luz de su mejor versión, esa que asomó en 2006 con potencial de crack mundial y por el cual Villarreal de Manuel Pellegrini pagó 9 millones de dólares o incluso el que mostró algunos destellos en Sporting de Lisboa -donde regresó hace unas semanas en un amistoso por la Fiorentina y fue aplaudido por todo el estadio (eso algo dice)- y también en la escuadra viola de Montella junto a David Pizarro.

Matías Pizzi y Fernández, cuando Matigol salió lesionado ante Bolivia / Photosport

Analicemos los otros convocados en la zona media del campo de juego. Hoy Felipe Gutiérrez -uno de los fetiches de Pizzi- ni siquiera tiene continuidad en la Serie B de Brasil y también está bien lejano a su mejor producción (la que tuvo antes de lesionarse en el Mundial de Brasil 2014). Es más, poco se entiende su nominación si el entrenador ni siquiera lo utiliza como alternativa (no tuvo minutos en la Copa Confederaciones). Leonardo Valencia es un buen proyecto, que recién tiene su oportunidad en el extranjero, pero debe probar que está al nivel para ganarse un cupo definitivo en el equipo, como si hizo el mismo Gutiérrez en la era Sampaoli cuando estaba en Holanda. Y eso que no nombramos al lesionado Martín Rodríguez, otro que está bien considerado por el entrenador, sin embargo aún está verde para la alta competencia.

Esto último es clave, porque la Roja va a enfrentar dos partidos cruciales rumbo a Rusia 2018. No hay margen de error, un traspié ante Paraguay y Bolivia nos puede dejar incluso fuera del repechaje (antes de esta columna aún no se conoce el mentado fallo del TAS por el caso Nelson Cabrera). Y en estos partidos se necesitan jugadores duchos en estas instancias y uno de ellos es Matías, que ya sabe lo que es enfrentar pleitos de alta tensión, donde no se puede errar y la inexperiencia te puede liquidar.

Hay que ser franco, a la Selección  no le sobra nada, ni el más mínimo margen. Ni en su mejor momento -en el bicampeonato de Copa América- la escuadra de todos siempre estuvo al límite (los dos títulos se ganaron por penales y sin anotar un gol), un pequeño detalle podía derrumbar todo (recordar el error de Marcelo Díaz en la final de la Copa Confederaciones con Alemania) y eso no ha cambiado ni va a cambiar, al menos en el corto plazo. Hay que ser honestos, no porque somos bicampeones de América somos potencia mundial, hay que mantener los pies en la tierra y saber que todo se ha ganado con esfuerzo, humildad, convicción y disciplina, conociendo nuestras limitaciones y explotando las virtudes al máximo.

Para no desviarnos, Pizzi necesita para la Selección un hombre con las características de Fernández, al menos como recambio, hoy Matías está por debajo de Marcelo Díaz, Charles Aránguiz, Arturo Vidal y Pedro Pablo Hernández. Ofrece buena pegada, disciplina táctica, visión de juego, buen pie, inteligencia para moverse en el campo de juego y para manejar los momentos del partido, además de sacrificio a prueba de todo y despliegue. ¿Qué pasa si no están los estelares?, ¿quién entra?, preocupante si tomamos en cuenta los 14 jugadores que están al borde de la suspensión ante Bolivia. Es que se ha lesionado muy seguido dirán, bueno eso parte del juego y también se han lastimado Díaz, Gutiérrez y cuántos más. Es que no ha jugado mucho en el último tiempo, ¿cuántos minutos suman Medel, Sánchez, Díaz o Aránguiz tras la final de la Confederaciones?

No hay doble lectura, en la Selección, al igual que en el alicaído fútbol chileno no sobra nada, todo lo que es valioso hay que sumarlo. Por eso Macanudo, ¿por qué no Matigol?

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