El polémico paso de Maria Sharapova por el US Open: sus colegas festejaron su derrota

La rusa quedó fuera en octavos de final ante la letona Anastasija Sevastova y su caída fue celebrada por sus pares, ya que muchas no aceptan su regreso tras el doping del año pasado.

Por AFP

Maria Sharapova regresó a un Grand Slam tras una suspensión de 15 meses por dopaje y ganó tres partidos con autoridad, en lo que ella describió como un "gran paseo" que la trajo de vuelta a un certamen de esta categoría como el US Open de tenis.

El viaje de Sharapova por el US Open terminó la noche del domingo al caer en partido de cuarta ronda por 5-7, 6-4, 6-2 ante la letona Anastasija Sevastova, decimosexta sembrada.

"Ha sido un gran paseo en la última semana", dijo la rusa de 30 años, que hizo su primera aparición en un major desde el Abierto de Australia de 2016, donde falló un examen de drogas y fue expulsada del deporte hasta abril de este año.

"En última instancia, puedo tomar mucho de esta semana. Es genial haber jugado este (torneo) Grande. Fue una oportunidad increíble y estoy muy agradecida por ello. Hice lo que pude, puedo estar orgullosa", declaró la rubia, campeona del US open en 2006.

Sharapova, la número 146 del mundo, ingresó al torneo por una invitación de los organizadores, decisión que levantó ronchas en otras tenistas, además de ser privilegiada al jugar todos sus partidos en la arena principal techada Arthur Ashe.

La ex número uno del mundo Caroline Wozniacki dijo que era "inaceptable" que una jugadora con una suspensión de dopaje recibiera privilegios de máxima audiencia en el Arthur Ashe.

De hecho, según el periodista argentino Guillermo Salatino, que está en Nueva York cubriendo el torneo, el resto de las jugadoras que estaban en el torneo festejaron la derrota de Sharapova. Claramente no cayó bien su regreso al circuito y con tantas facilidades.

Sharapova jugó todos sus cuatro partidos en el estadio con capacidad para 24.000 espectadores, que la aplaudieron a rabiar en cada una de sus presentaciones, por su tenis aún decente y sus caros trajes de diseñador, con cristales de Swarovski.

Para sorpresa de muchos, abrió el torneo derribando a la número dos del mundo, Simona Halep, la rumana que perseguía subir al sitio de privilegio de la WTA.

Sharapova insistió el domingo en que no tenía nada que demostrar a sus críticos: "Siento que estoy realmente más allá de eso", dijo. "Creo que sólo hay una manera de mostrarlo en la cancha, porque eso es lo que realmente me importa. Tengo muchas cosas en mi vida, pero hay un deseo de seguir adelante y seguir viviendo estos momentos en estos estadios", añadió.

 

 

 

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