Opinión

Columna de Colo Colo: De atrás para adelante

“¿Será casualidad haber perdido de esta forma con Iberia? ¿O más bien la casualidad fue el haber goleado al archirrival? Probablemente ninguna de las dos”, dicen desde Colo Colo de Todos.

Mauricio Valencia (@Maurolog0)
Colo Colo de Todos (@colocolodetodos)

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La última semana de Colo-Colo fue de dulce y agraz. Vivimos la alegría de golear por 4 goles a 1 al archirrival para extender el invicto a cinco años en Superclásicos y llegar a la enorme cifra de 17 años sin conocer derrota alguna con los de azul en nuestro Estadio Monumental. Pero la alegría se esfumó rápidamente y de qué forma: dos derrotas sucesivas contra Iberia, equipo que actualmente marcha décimo en la Primera B, que nos eliminaron de manera dura y vergonzosa de la Copa Chile.

¿Será casualidad haber perdido de esta forma con Iberia? ¿O más bien la casualidad fue el haber goleado al archirrival? Probablemente ninguna de las dos.

Definitivamente no es casual haber ganado los clásicos. Sin ir más lejos, en la era Guede los partidos contra los equipos universitarios arrojan un saldo de cuatro triunfos, dos empates y ninguna derrota. Una contundente estadística que podría incluso ser del 100% si Paredes no hubiese fallado aquel penal en San Carlos, o si Gamboa no se hubiese dejado impresionar por la vigésimonovena vez en que Buonanotte se dejaba caer al menor contacto, o si hubiésemos tenido un arquero seguro y con manos en el clásico contra la Universidad de Chile de este primer semestre. Estos partidos clásicos claramente se juegan de una manera especial, tanto desde lo táctico como desde lo anímico.

Lamentablemente, el resto de los partidos es diametralmente distinto. Una y otra vez nos tenemos que acostumbrar a lo mismo, a ver a Colo Colo agrupar gente en campo rival pero sin que ello se traduzca en capacidad de armar jugadas de peligro. Terminamos una y otra vez dependiendo de las individualidades para sacar adelante los partidos más comunes y corrientes, siempre expuestos a terminar mal parados atrás y recibir un gol en contra que, siempre, sin excepción, resiente demasiado psicológicamente a los 11 que estén en cancha.

Iberia amargó a Colo Colo imagen: Photosport

Tampoco ayuda en lo absoluto el improvisar repetidamente las posiciones de los jugadores, afectando con ello su confianza. Tenemos así un equipo que juega de una manera eficiente cuando lo salen a buscar pero que no sabe abrir los partidos, con bandas inútiles que no logran el «ida y vuelta» necesario para un esquema ofensivo como el que plantea el DT.

La pregunta que se nos viene es ¿por qué Guede insiste en sus improvisaciones y en descuidar la contención en el mediocampo? El mismo Guede declaró después del clásico que cada partido se juega de manera distinta, que si se jugaba contra Iberia de la manera que se jugó el clásico se podía perder. Los hechos han demostrado lo contrario: plantearse de manera completamente diferente frente a cada rival sólo ha terminado perjudicando y confundiendo al equipo. De seguir con esto no pelearemos el campeonato nacional.

Resulta inevitable la comparación con la era técnica de José Luis Sierra. El sello parecía ser el contrario: un equipo bien parado atrás, que recibía muy pocos goles, pero incapaz en muchos partidos de generar las opciones de gol necesarias para llenar el paladar del hincha. Muchas veces se ganaba con lo justo y quedaba la sensación de tener un equipo «fome». Todo ello acabaría haciéndose insostenible luego de la dolorosa y desafortunada eliminación de Copa Libertadores a manos del sorpresivo Independiente del Valle.

Finalmente, la llegada de Guede terminaría siendo fruto del afán desesperado de darle en el gusto al hincha que pedía a gritos la salida del Coto «Siesta» –como se puso de moda llamarlo de manera despectiva- y traer un técnico que jugara «pa’elante».

Tampoco se trata por cierto de defender el trabajo de Sierra. El desgaste físico, futbolístico y anímico de su equipo en algún momento se hizo evidente y se terminó viendo reflejado en los resultados, llegando a un punto en que ya ni siquiera ganábamos con lo justo. Pero sí debemos aprender algo: para armar un equipo competitivo es necesario partir desde la base de un buen esquema defensivo.

Hoy Colo-Colo está preso de una visión de juego que lo lleva a agrupar jugadores de la mitad hacia arriba para satisfacer la demanda de «jugar pa’elante». Sin embargo, no existe ningún equipo exitoso en Chile y en el mundo que muestre la fragilidad defensiva que hoy muestra Colo-Colo. Hoy tenemos a Jorge Valdivia, Jaime Valdés ha subido considerablemente su nivel respecto del 2016 y Paredes sigue tan vigente como siempre. Pero no podemos pedirle que ganen todos los partidos ellos tres solos. Simplemente no podemos.

Si queremos que el Monumental vuelva a ser un estadio difícil para los rivales debemos jugar tal como se hace con los equipos universitarios, protegiendo bien el mediocampo y dejando a los talentosos que realicen su trabajo. No podemos seguir pretendiendo golear si a los 20 minutos ya nos llevan un gol por tener mal parado al equipo. Cualquier DT que llegue a Colo Colo el día de mañana debe tener esto claro. Pero también debemos tenerlo claro los hinchas y saber entender que un equipo ofensivo se arma desde atrás. Cuando eso no ocurre, terminamos como estamos hoy, con la confianza por el suelo y ya prácticamente sin margen.

Pablo Guede está pagando caro sus errores imagen: Agencia UNO

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