Caupolicán Peña a 20 años del paro que cambió el fútbol chileno: "Lo del 97 fue histórico"

El entonces Presidente del Colegio de Técnicos recordó la huelga que paralizó el fútbol chileno durante dos fechas. Profesor normalista, fundador del Sifup, histórico de Colo Colo, su visión preclara del actual fútbol mercado ayuda a explicar los movimientos sociales de dos décadas atrás.

Por Gonzalo Pérez

"Apoyamos el paro, lo comenzamos con ellos, lo hemos ejercido con ellos y lo terminaremos con ellos". Así de claro era Caupolicán Peña para apoyar el movimiento sindical surgido desde los futbolistas y que amenazaba con parar la fecha del fútbol nacional que se tenía que disputar el 13 y 14 de septiembre de 1997.

Cumpliendo con su rol de presidente del Colegio de Técnicos y recordando sus mejores y más activas épocas sindicales, esas cuando formó la Unión de Jugadores Profesionales, el ex lateral de Colo Colo llamó a sus colegas a plegarse al llamado que hacían los jugadores para exigir condiciones laborales acorde a la profesión que ejercían.

Tal como había sido hace lejanos 37 años, cuando formó un movimiento que logró abolir la tristemente famosa Bolsa de Jugadores, la respuesta que recibió Caupolicán de sus compañeros fue positiva y le dieron más fuerza al paro convocado por el Sifup, presidido por Carlos Ramos.

A 20 años de la famosa huelga que cambió el balompié nacional y que le dio un nuevo estatuto al futbolista, Caupolicán Peña recuerda con felicidad aquella época. Una época que le parece cada vez más lejana y que añora cada vez más al ver cómo, en sus propias palabras, el fútbol se metió en la lógica de mercado y hay menos solidaridad en el gremio de futbolistas. El profesor normalista no deja de lado sus principios y la conciencia social que lo movió desde que entró al fútbol.

Caupolicán Peña tiene un concepto claro del fútbol mercado / imagen: Sylvio García-El Gráfico Chile Caupolicán Peña tiene un concepto claro del fútbol mercado / imagen: Sylvio García-El Gráfico Chile

El paro de 1997 fue el primer gran movimiento social que hubo post dictadura ¿Cómo se gesta y cómo lo recuerda?

Nos encontramos con la situación que había inquietud en las bases y que hubo lideratos importantes de futbolistas, que asumieron una responsabilidad gremial y que llevó a tener un movimiento que no sólo cohesionó a los jugadores y a los técnicos, sino que también conmovió el hecho político del país, porque una huelga de futbolistas es siempre inusitada. Me pone contento recordar esa parte del fútbol, porque dignificó al jugador de fútbol, de lograr un respeto social y de jerarquía por la función que cumplen.

Hace muy poco se había vuelto a la democracia y aún existía cierto temor a reunirse, a formar movimientos ¿Fue difícil lograr esa unión en los jugadores?

Influyó el despertar cívico y político del país, porque dio más conciencia, más libertad, y menos miedo de fundamentar una lucha de valores y de respeto por la profesión. Lógicamente que este paro dependía del estado del ánimo de un país, social y económico, porque el fútbol no está divorciado de esa situación.

Paralizar el fútbol dos fechas no es fácil y Carlos Ramos, incluso, comentaba que recibió amenazas de muerte ¿Se encontraron con una oposición muy fuerte?

Los entrenadores, de quienes me tocó asumir el liderato, los notaba con menos fuerza gremial que los jugadores, ellos empujaron con energía, sin temor, y sin complejos. Nos encontramos con una posición ciudadana y política de país que venía de un reverdecer de la democracia, de valores integrados al respeto por lo que se hace.

No fue fácil, intervinieron autoridades de gobierno, dirección de deportes, ministros del trabajo, pero no tengo un recuerdo muy grato de su participación. En democracia deberían haber apoyado mucho más a un movimiento que trataba de reivindicar un viejo estar del fútbol profesional. Esta dignificación de la profesión no tuvo la compañía que se esperaba de un gobierno democrático.

¿Esperaba otra respuesta desde las autoridades?

Esperaba más, esperaba el entendimiento del Ministerio del Trabajo y de otras autoridades, que les correspondía entrar a una significación del fútbol profesional, que ahora se torno como un mercado y está jerarquizado sólo para unos pocos.

Caupolicán Peña ha tenido una vida sindical / imagen: Sylvio García-El Gráfico Chile Caupolicán Peña ha tenido una vida sindical / imagen: Sylvio García-El Gráfico Chile

¿Cómo valora la unión que tuvieron los futbolistas y que logró revivir un sindicato?

Este movimiento logró remecer las capas ciudadanas y públicas, porque ahora el fútbol en la sociedad estaba más concebido en importancia. Se veía un despertar y se logró el despertar. Con las bases que tenían estas luchas desde atrás, se revivió y se reactualizó una situación que se provocó anteriormente. Carlos Ramos y Carlos Soto eran unos de los que lideraban, provocaron e incendiaron, lograron más conciencia en los camarines y alcanzaron las partes directivas. Es un tema bastante valórico haber logrado esa ubicación en el estamento profesional.

¿Cómo vio esa fuerza que lograron los jugadores?

El Sifup estuvo compacto, orientado en un liderato de respeto y mucha capacidad de directiva. Tenían una fuerza colectiva muy importante, admirable. Me provocó mucha alegría y de eso me apegaba, de la fuerza de los jugadores. El 97 fue histórico. De ahí hay algunos hijos que nacen, como Gamadiel García, es un hijo de esto y puede ser un gran líder, espero que sea así. El Sifup está presente.

¿Fue esta movilización una revancha después de esa dura lucha sindical de 1960?

Fue acompañar a jugadores que sentían el sindicalismo. Con los entrenadores hicimos una fuerza solidaria con los jugadores, nos vimos gozando de nuestros principios, cercanos a una lucha que nos entregó mayor respeto y jerarquía. Me vi al lado de dirigentes muy preparados y muy sanos

Recordando esas épocas y viendo el modelo de mercado que existe en el fútbol de hoy ¿pensó que la actividad se iba a transformar de esa forma?

Nunca pensé que se iba a transformar en lo de hoy día. No calculé que fuera a moverse tanto al desarrollo del mercado, que sólo ayuda a unos pocos, pero la masa de futbolistas profesionales no goza de ese mercado y sólo recibe las consecuencias del mercado.

¿No imaginaba a los empresarios en el fútbol?

No pensé que los empresarios iban a aparecer. Sabía que el fútbol se iba a industrializar, pero pensé que siempre iba a estar con el historial y el desarrollo directivo de vocación, de pasión por el fútbol, no que iba a llegar gente que nunca estuvo en el fútbol, no jugó fútbol, no sintió, no conoce, pero que tiene plata. Eso no lo pensé y eso es lo que manda hoy día

Con este modelo, ¿se puede dar una lucha sindical tan fuerte como la de 1997?

Es difícil la lucha sindical hoy, porque la cúspide que puede hacer el movimiento social está grata. El futbolista de cartel no creo que genere un mirar social o solidario del fútbol, sino que está envuelto en los empresarios, en las conquistas económicas y públicas de una profesión que hoy copa la jerarquía de la sociedad.

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