El déficit financiero sigue afectando a la U y perjudica la definición de nombres para reforzarse el 2018

Los azules deberán enfrentar la Libertadores del próximo año con unos números negativos que en abril de 2017 alcanzaban los \$4.500 millones de pesos.

Por Diego Espinoza Chacoff

Universidad de Chile sufrió una dura caída 3-1 frente a Santiago Wanderers en la final de la Copa Chile 2017 y en el Centro Deportivo Azul se generó un ambiente tenso e intranquilo. Al menos, así quedó de manifiesto en la reunión de directorio de Azul Azul, celebrada el pasado miércoles, donde, tanto el presidente Carlos Heller como el resto de la mesa de dirigentes de la concesionaria, cambiaron el semblante de alegría de semanas pasadas por uno de preocupación absoluta.

Y es que los azules no sólo sufren en lo deportivo tras la derrota en la Copa Chile o con el complejo panorama de las bajas en el torneo de Transición, sino que también están muy complicados por el déficit financiero que aún persiste en la U. A pesar de no aportar con las cifras exactas, desde la U indican que los números negativos de cerca de $4.500 millones de pesos en pérdidas del año 2016 se han rebajado, pero siguen causando preocupación.

Debido a los seis millones de dólares que se gastó en reforzar el equipo que tenía al técnico Sebastián Beccacece en la banca de los laicos, esa deuda se sigue pagando a las empresas acreedoras de esos montos y complican de cara a los fichajes que quieren hacer en el CDA para buscar tener una actuación digna en la Copa Libertadores 2018.

La idea principal que tienen en la U es poder contar con cuatro refuerzos del nivel de selección, quienes puedan reforzar puntos débiles en el equipo de Guillermo Hoyos como el de defensor central y un volante como prioridad, además de dos atacantes. Aunque hay muchos nombres en carpeta, en la junta de directorio de la sociedad anónima aún no se llega a un consenso, básicamente por el enredado plan financiero para que los azules puedan contratar las estrellas que quieren para su equipo.

Pese a que hay varios directores que tienen la mentalidad de traer buenos y calados jugadores a toda costa para la Libertadores, hay otros más conservadores que buscan limitarse a la estrategia en refuerzos que usaron en el mercado de fichajes pasado, donde sólo pagaron $750 mil dólares para el traspaso de Francisco Arancibia desde O’Higgins. El resto de los jugadores llegaron a costo 0 a la U. Una opción de bajo costo que puede tomar fuerza también para el próximo año. 

Sin embargo, y ante la presión de hinchas y asesores deportivos de la U, en la concesionaria que administra al club se siguen debatiendo sobre los montos a gastar y dejan la incertidumbre sobre la forma y la cuantía del gasto con el que se buscará pelear un cupo entre los mejores de América durante la próxima edición de la Copa Libertadores. Una vez determinado eso se buscarán los nombres específicos para los puestos que ya están delimitados. 

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