Barroso, Valdés y Paredes: los tres caudillos que levantaron a Colo Colo para devolverlo a la cima

A principios de 2014 este trío de jugadores llegó al Cacique cuando estaba en uno de sus peores momentos y desde su arribo el club volvió a pelear campeonatos, metiéndose en la historia colocolina.

Por Pedro Marín Roldán

Fines de 2013. Colo Colo completaba cuatro años sin ser campeón en el fútbol chileno y su presente era oscurísimo, tras una de sus peores campañas en Primera División y lejos de los primeros planos.

Ese año, los albos tuvieron cuatro técnicos y ninguno de ellos pudo sacar trote a un equipo carente de figuras, referentes y jugadores que podían con la presión de defender al club más ganador de Chile.

Sin embargo, para inicios de 2014 la directiva de Blanco y Negro que encabezaba Arturo Salah, con Héctor Tapia como flamante entrenador, tomó una decisión para cortar con esta sequía: traer refuerzos de jerarquía.

En ese escenario, el Cacique tiró la casa por la ventana: contrató al zaguero argentino Julio Barroso (venía de ser campeón con O'Higgins), repatrió al volante Jaime Valdés desde el fútbol italiano y trajo de vuelta al último gran ídolo del club Esteban Paredes que venía de México. Ellos tres, junto con el portero paraguayo Justo Villar -que llegó a mediados de 2013 con Gustavo Benítez en la banca- eran los llamados a darle el peso necesario a un plantel que no estaba a la altura de lo que había tenido el Cacique. Un valor clave por línea.

Una historia notable

Y con la llegada de estos tres "caudillos", el Cacique volvió al sitial que siempre tuvo en el fútbol chileno: el de ser campeón o ser protagonista de todos los torneos.

En ese Clausura 2013-14, los albos conquistaron la ansiada estrella 30 de su historia (con Tapia como DT), con Barroso siendo el patrón del fondo, Valdés fue el armador del juego y Paredes volvió a lo suyo transformándose en el goleador del campeonato. Cumpliendo de inmediato su tarea.

Pese a que el equipo no fue capaz de ganar el Apertura 2014-15 (3°) y Clausura 2014-15 (2°), terminaron peleando la corona hasta la última fecha, gracias a ese trío que llevó el peso de la campaña. Paredes de nuevo fue goleador y Pajarito fue elegido el mejor jugador del año.

En el Apertura 2015-16 y la Copa Chile 2015, el cuadro dirigido por José Luis Sierra contó con estos tres baluartes como piezas fundamentales. En el torneo local alcanzaron la estrella 31, mientras que en el segundo certamen del fútbol chileno sólo cayeron en la final ante la U por penales. Su deuda fue la Copa Libertadores, donde quedaron fuera en la fase grupal.

2016 trajo un nuevo subcampeonato en el Clausura 2015-16 y el título de la Copa Chile 2016 (ya con Pablo Guede en la banca). Pese a los cambios de técnico, estos tres jugadores seguían siendo los hombres fundamentales del plantel colocolino, con la Libertadores como única tarea pendiente -otra vez eliminado en la etapa de grupos-.

Y este año llegó la última coronación, subcampeones en el Clausura 2016-17 y campeones del Transición, con Barroso, Valdés y Paredes nuevamente como estandartes.

Tres para la historia

El Almirante fue el patrón de la zaga por el que esperó Colo Colo durante años y puso fin a la "maldición" de los defensas extranjeros que pasaron sin pena ni gloria. Barroso se transformó en un bastión que pasó a la historia.

Pajarito volvió a lo grande a Chile y ratificó lo que realizó por más de una década en Italia y Portugal. Talento, visión y disciplina táctica a disposición de los albos, Valdés terminó haciéndose de un lugar en la historia grande del club.

Y el Tanque completó su glorioso paso por los albos, que comenzó entre 2009 y 2012 a punta de goles. Desde su retorno, Paredes fue el máximo anotador en cuatro torneos y se metió en la vitrina más grande de los blancos, convirtiéndose en el tercer mayor goleador de la historia del club. Lo que no es poco.

Simplemente un trío que dejó huella y pasó a la historia colocolina. Eso no es poco.

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