Aplausos para regalar: Los chilenos recibieron el cariño boliviano en el Dakar 2018

Ignacio Casale fue aplaudido y todos le pidieron fotos. Los otros chilenos, tal como todos los pilotos, fueron recibidos por una multitud en las afueras del campamento y también en el podio ubicado en las calles aledañas al estadio Hernando Siles de La Paz.

Por Gonzalo Pérez

Por Gonzalo Pérez Amar, enviado especial a Bolivia

Han pasado cinco años desde que Bolivia recibió por primera vez el Dakar, pero la efervescencia en el público no ha bajado y parece crecer año a año. Pese a que una manifestación contra el gobierno de Evo Morales cortó el paso de una parte de la caravana por unas horas, luego todo fue fiesta en La Paz.

Luego de cinco días en Perú, la prueba madre del cross country finalmente llegó a suelo boliviano. Tal como en años anteriores, el público respondió con creces y llenó las calles de la ciudad sede de gobierno para saludar a los pilotos que aún se mantienen en competencias.

Vestidos con camisetas de Chavo Salvatierra y los hermanos Nosiglia, los grandes créditos de Bolivia, los fanáticos locales desplegaron banderas y tenían aplausos por montones para repartir.

Por eso, entendiendo la cantidad de gente que estaría en las calles, el gobierno boliviano decidió instalar un podio en las afueras del estadio Hernando Siles. Los pilotos sintieron el cariño del público y en el escenario recibieron una corona hecha con hojas de coca, un collar de flores y otro hecho con billetes de la zona.

Pero eso era recién el comienzo. En el campamento, instalado en el Colegio Militar, las personas no disminuyeron y los aplausos se multiplicaron cada vez que un piloto entraba al bivouac.

Los chilenos también sintieron el cariño de los bolivianos y la muestra más clara fue cuando Ignacio Casale ingresó al campamento. Las personas que estaban al interior del Colegio Militar se abalanzaron  sobre el Perro, le pidieron fotos y rápidamente lo reconocieron.

"Es Ignacio. Es Casale", fue el grito que se repitió entre los bolivanos. Hasta un militar le pidió una fotografía y el favorito a ganar los quads no se negó a nada.

"En Bolivia el cariño de la gente es increíble desde siempre, no sólo desde ahora. No es sólo conmigo, es con todos los pilotos. Nunca había visto tanta gente en ningún país de los que ha pasado el Dakar. Es un evento que le hace bien a la familia, para hacer algo distinto”, dijo el Perro tras arribar al campamento.

Bolivia tiene cariño para regalar.

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