Con la "pata a fondo": Boris Garafulic salió de las tinieblas para motivarse con un repunte histórico

El piloto chileno de autos sufrió un choque con un compañero de equipo en la segunda etapa. Muchos lo dieron por retirado, pero no se rindió, siguió adelante en la carrera y está andando a su mejor ritmo.

Por Gonzalo Pérez

Por Gonzalo Pérez Amar, enviado especial a Salta

Segundo día de competencia en el Dakar y el infierno se le aparecía a Boris Garafulic. En un día que Mini seguro querrá olvidar, el chileno chocaba con su compañero de equipo, Yazeed Al-Rahji, y quedaba botado en el desierto peruano.

Sin hacerse mala sangre, el piloto nacional de autos comenzó rápidamente a reparar su autos y así dejarle el trabajo lo más fácil posible a sus mecánicos para cuando llegaran con el camión de asistencia. Catorce horas después de haber iniciado la especial y cuando muchos ya lo daban por retirado, Garafulic llegó al campamento de Pisco para seguir en competencia.

Las quemaduras por haber estado horas en el desierto bajo el sol, la rezagada posición en la que quedó en la tabla general, o las horas que lo separaban del puntero no lo desanimaron. Muy por el contrario, sólo lograron subirle el ánimo y la motivación.

"No lo pasamos bien y nunca esperas encontrarte con un buggy aterrizando arriba tuyo, por desgracia nos pasó a nosotros. Uno tiene que sacar fuerzas de los minutos agrios y decir 'este tema lo vamos a dar vuelta y vamos a seguir peleándola"", señala al recordar el amargo momento que vivió en el desierto.

Y tal como pensó mientras estaba en el desierto, donde nunca se le pasó por la menta activar el botón de retiro, Garafulic siguió adelante, la está peleando, y ya ha escalado más de cuarenta posiciones en la clasificación general, ubicándose 21° tras ocho etapas corridas.

"Me siento bien, hemos mostrado consistencia y ahora todos los días hemos estado dando vuelta entre los diez mejores. Estoy ahí siendo un vil amateur y sólo con la pasión por este tema. Dentro del auto lo estamos haciendo bien", dice sobre las buenas etapas que ha tenido tras el infortunio con su compañero de equipo.

"Lo que hice fue decir 'me voy a tragar el sapo, me pongo porfiado, y me pongo a trabajar'. Estoy contento, optimista y tratando de empujar lo más posible, lo dimos vuelta para llegar a donde estamos ahora. No sé hasta dónde podemos llegar, pero estoy muy motivado en este ascenso", señala.

Incluso, al ser puesto al límite, Boris Garafulic pudo ver que rendía mucho más que en versiones anteriores del Rally Dakar, donde siempre mantuvo el discurso de ser cauto e ir con calma.

Ahora, tal como él dice, está aplicando "pata a fondo" para seguir con su motivado ascenso, donde, incluso, ha tenido tiempo para ayudar en la ruta al mismo compañero con el que chocó en los primeros días.

"No es bueno que uno nunca se haya pegado un tute, porque no tienes claro cuál es tu límite. Nosotros podíamos andar más rápido, pero quizá lo que faltaba era el detonante, el costalazo. (El choque) no fue culpa mía, al final del día es más culpa de él, pero eso gatilló algo que hizo ponerme las pilas y decir ‘no te la va ganar, que hay que ponerse a pelear’. Le hemos puesto más alma", señala con una sonrisa en el rostro.

"La motivación para el ser humano es lo más relevante que existe, si no estás motivado cualquier cosa es un desastre. Poder dar vuelta una situación para salir del infierno y estar en una posición más grata, te lo hace más motivante. Estoy en el mundo de los de primera línea y lo he disfrutado. Hemos entendido que podemos andar más rápido de lo que estábamos andando", agrega.

Y ahora que está motivado y con un buen ritmo ¿cuáles son las expectativas?

"No tengo ningún puesto visto. Parte del chiste es nunca haber pensado cuánto iba a subir. Siempre me acuerdo que el Chaleco me dijo una vez 'El Dakar se va ordenando solo, te lleva a donde tienes que estar'. El choclo se desgrana de manera autónoma, se da por añadidura. Mañana y pasado, eso sí, le vamos a meter la pata completa y no la pretendo sacar hasta que lleguemos al final”.

El Dakar en Chile, el ejemplo peruano y la información de un lado para otro

En el segundo día de descanso, que fue por obligación tras la suspensión de la novena etapa, Boris Garafulic no sólo se da tiempo para analizar su histórico repunte, sino que también analiza lo que ha sido el Dakar 2018 hasta el momento, donde el inicio ha sido devastador y ya hay más de 70 pilotos retirados, gran parte de ellos sufriendo en las dunas de Perú.

"Las dunas peruanas son más complejas que las chilenas. Peterhansel dijo que nunca le había tocado lo que nos tocó hace dos días en Perú, era algo indescriptible. La complejidad en la arena ha sido brutal, por eso el grado de destrucción y de accidentes, los doctores no han parado", señala el chileno al analizar la carrera.

"Por lejos ha sido el Dakar el más complejo, no tiene nada que ver con los últimos cuatro o cinco, ha sido otra historia, mucho más complejo y difícil, como tiene que ser un Dakar en serio", agrega.

Y en ese mismo análisis que hace del inicio de la carrera, Garafulic lanza una crítica al trazado de las rutas en ediciones anteriores, donde asegura que muchos pilotos ya tenían información del trazado antes de correrlo.

 

"Claramente hay mucho trasvasije de información. En Argentina, cuando se repiten las pistas, el que está radicado tiene más posibilidades de tener  información. En las dunas, como son puntos satelitales, es muy difícil que conozcan de memoria el lugar y se hace más parejo. Es más duro para todos. Volvió a la génesis", analiza.

"Si alguien tiene más información es un mundo de diferencia. Todo lo que vaya en dirección a restringir el acceso a la información es bueno, ley pareja para todos es lo adecuado. Hay trasvasije de información y eso es un tema de la organización, aunque también hay muchas instancias donde puede pasar, porque hay policía local involucrada, gente de la zona", lanza.

Por eso, el piloto nacional de Mini quedó tan conforme con las dunas en Perú, donde muchos se encontraron con algo inesperado y que se nota en la cantidad de retiros que dejó la carrera. Pero no sólo eso, sino que también tuvo muchas palabras de elogio para la organización peruana.

"Encuentro destacable que Perú haya hecho un Dakar cuidando el patrimonio arqueológico, que es mucho más relevante en el desierto que lo de nosotros. Lo encuentro súper bueno. Perú es un buen ejemplo de cómo se hacen bien las cosas, ellos tienen al Dakar como un evento de carácter nacional, Bolivia también. El problema en Chile es que uno tiene que establecer si aporta o no, si tiene sentido o no, porque siempre habrán voces disonantes", señala.

Y es ahí donde duda si la carrera cross country más importante del mundo debe volver al país en 2019. "La duda que tengo sobre el Dakar en Chile es que hay un gobierno nuevo que tiene que instalarse. El Dakar no es la prioridad para el país, hay muchas otras cosas para preocuparse en Chile. Soy un apasionado del Dakar pero no hay que perder la objetividad, no hay que dejar de ver que lo importante es que el país esté creciendo y que no haya tanto ruido interno", dice.

"Hay un gobierno nuevo, con muchas expectativas, y es importante que el país agarre tracción de nuevo. El Dakar puede producir más disonancia o conflicto, lo que hay que hacer es buscar puntos comunes de encuentro y avanzar. No hay que agregar ruido y el Dakar lo hace, el tema no está tan fácil. En Perú, por ejemplo, están todas las instancias alineadas, de acuerdo y empujando por el mismo tema", concluye.

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