Carlos Ross, el "pichón de Bielsa" que encontró el norte en Cobresal: "A los 19 años no escuchaba a casi nadie"

El ex Audax Italiano tuvo un inicio de carrera de ensueño que se fue diluyendo. Ahora, de a poco empieza a encantarse con el nivel que lo llevó a ser seleccionado y sparring del Loco.

Por Giuseppina Lobos

Una de las grandes sorpresas que ha tenido el arranque de año en la Primera B ha sido el rendimiento casi perfecto de Cobresal, que actualmente lo tiene posicionado como puntero absoluto de la división con 18 unidades. En este gran nivel que están exhibiendo, uno de los estandartes y figura es el delantero Carlos Ross, quien, a sus 27 años y tras dar una vuelta bastante larga en el fútbol profesional, por fin comenzó a disfrutar de un sueño que comenzó hace más de una década en Audax Italiano.

En el inicio de ese camino que hoy empieza a ver frutos, Ross fue catalogado como uno de los "pichones" de Marcelo Bielsa. Es que el Loco no sólo lo hizo debutar por la Selección Nacional, sino que también lo llevó como sparring de la Roja al Mundial de Sudáfrica 2010. El panorama era positivo y las expectativas que caían sobre el delantero era altas, sin embargo no supo enfrentar la fama.

"Tuve un inicio de carrera muy rápido. A los 19 años estaba en la selección chilena con Bielsa, jugando con Alexis Sánchez, Arturo Vidal, y ahí definitivamente me faltó más manejo de la situación, escuchaba a pocas personas, casi a nadie. Mi mal genio también me pasó la cuenta, porque son cosas que no suman en ese momento de la vida", dice un autocrítico Carlos Ross desde El Salvador en conversación con El Gráfico Chile.

Pese a los errores que cometió en el inicio de su carrera, cuando era el "pichón de Bielsa", el atacante se suma a la infinita lista de jugadores que afirman que estar bajo las órdenes del Loco es algo que jamás olvidará en su carrera: "me dejó muy marcado como entrenador, me daba consejos que hasta el día de hoy tomo y estoy muy agradecido de lo que hizo por mí. Además, a todos los países que voy siempre sale en mi CV que tengo tres partidos en la selección adulta de él y eso ayudó mucho para mi carrera".

Tras ese paso por la Roja, Carlos Ross decidió salir de Audax Italiano y comenzar con un periplo que jamás imaginó y que distaba mucho de las expectativas que se tenían de él. En Chile defendió los colores de Coquimbo Unido, O’Higgins, Copiapó y Unión La Calera, mientras que en el extranjero recorrió el Husqvarna de Suecia, Hapoel Nazaret en Irsael, Gimnasia y Esgrima de Mendoza y Boca Unidos en Argentina, y Platense en Honduras.

"Estos tres años que estuve en el extranjero me sirvieron mucho para madurar y tomarme en serio esta carrera. Me siento muy maduro, con ganas de trabajar, y de demostrar mi juego (…) Estando solo empiezas a pensar y te das cuenta de las condiciones que tienes", sostiene el ahora jugador de Cobresal, quien, a pesar de la larga cantidad de equipos que ha defendido, nunca ha salido campeón. Un objetivo que este año espera cumplir.

 

La misión en El Salvador: Devolver a Cobresal a Primera División

Tras una temporada en Platense, donde solo jugó seis partidos y pasó la mayoría del tiempo enfermo por la alimentación que tenía en Honduras, el delantero decidió tomar sus maletas para regresar a Chile a firmar por Cobresal.

El inicio fue bastante favorable para Ross y de inmediato se ganó la aprobación de Gustavo Huerta, quien lo utilizó como titular las cuatro primeras fechas. Esa confianza la retribuyó con dos goles. Pero, cuando el rendimiento iba en ascenso, vino un pequeño desgarro en el aductor que lo tuvo parado algunos días.

A pesar del descanso obligado que tuvo por la lesión, Ross se muestra confiado en sus habilidades y no tiene dudas que estará desde la partida esta semana ante Barnechea. "Creo que ya tengo convencido al entrenador (risas) porque siempre me habla y me dice que soy muy importante para él. Tengo que aprovechar mis condiciones y ser un gran aporte para el equipo", apunta el atacante, que, tal como su equipo, está ilusionado.

Es que el rendimiento de los mineros en el Campeonato Nacional 2018 de Primera B da para crear expectativas. Con siete partidos disputados, 18 puntos y una sola derrota, el plantel minero se ilusiona con olvidar lo complicado que estuvieron el torneo pasado con el tema del descenso y ahora sólo piensan en volver a Primera División.

"Desde el principio del campeonato los más antiguos nos recalcaron que no querían pasar lo mismo que pasaron el año pasado, así que desde el comienzo teníamos que empezar ganando. Hay buenos jugadores y tenemos todo para lograr el campeonato y el ascenso a Primera División",  recalca un Carlos Ross que nuevamente se encanta con el fútbol y que finalmente espera corta esa sequía de títulos que tiene en su carrera.

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