Las falencias de Colo Colo que supo aprovechar Delfín para llevarse un triunfo histórico del Monumental

El equipo de Pablo Guede no explotó las bandas como lo hace en otras ocasiones y el desorden defensivo en el complemento lo terminaron sentenciado en la Libertadores.

Por Pedro Marín Roldán

El entrenador de Colo Colo, Pablo Guede, sorprendía de entrada con el esquema que presentó ante Delfín por la tercera fecha del Grupo 2 de la Copa Libertadores. Pese a volver a su tradición 3-4-1-2, la gran duda de los albos quedaba en todo el sector izquierdo

Los albos arrancaron el partido ante los ecuatorianos sin un volante por izquierda que cumpla con esas características de manera natural y Claudio Baeza junto a Jaime Valdés fueron rotando en la posición. Primero fue el Serrucho el que se cargó por la banda y desde los 20 minutos fue el turno del Pájaro. En la zona defensiva, en tanto, Julio Barroso cumplía la condición de stopper por izquierda, una posición que no lo acomoda, y eso se notó pese a que Delfín no llegaba mucho al arco rival.

Es más, el equipo rival en gran parte del primer tiempo era un mero espectador y se dedicó más a reventar el balón que a generar juego. Eso hasta los últimos 10 minutos de la primera parte, donde por fin se animaron y comenzaron a avisar que también tenían algo que decir.

La debacle defensiva

Tras finalizar el primer tiempo sin goles, el técnico realizó una modificación que terminó siendo clave: dejó a Barroso en el vestuario e ingresó César Pinares. Con esto, cambió el esquema a un 4-2-2-2 y Baeza jugó por la banda izquierda, pero quedó en evidencia que no estaba cómodo en el terreno de juego. El Serrucho deambulaba en el puesto y en la primera estocada de Delfín no atacó el balón.

Luego de la apertura de la cuenta, Guede corrigió la zaga y mandó al terreno de juego a Gabriel Suazo, quien entró por Baeza tras una larga charla junto a su ayudante Gustavo Grondona. Además, también saltó al campo de juego Nicolás Orellana por un intermitente Valdés, quien sigue estando al debe en su rendimiento.

Los albos seguían dominando las acciones y aunque no tenían mucha claridad, buscaban la igualdad por todos los sectores ante un rival que mostraba sus carencias y pocas ideas de juego, demostrando en el Monumental demostraron sus limitaciones. Sin embargo, gracias al desorden defensivo del Cacique se llevaron un triunfo histórico y sumaron su primera victoria en la Libertadores.

El mejor reflejo de la desesperación alba por no hacer el ridículo perdiendo con Delfín fue el autogol de Carlos Carmona en los descuentos, luego que el volante llegara a cubrir el puesto de unos defensas centrales que estaban en vocación ofensiva para buscar la igualdad. Un autogol que sentenció una derrota que dejó a un Colo Colo sin ideas tambaleando en la Libertadores. Todo hace presagiar que será nueva un fracaso y sumarán un año más sin poder superar la fase grupal.

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