Herrera revivió los fantasmas del pasado, declaró en privado por el "caso balacera" y remarcó su crítica social

El arquero de la U tuvo que entregar testimonio en la Fiscalía Sur por sus dichos sobre el incidente en el CDA, en medio de los gritos de "asesino" fuera del recinto y bajo el estrés de un nuevo trámite judicial.

Por Diego Espinoza Chacoff

La balacera del pasado martes en el Centro Deportivo Azul dejó a tres fanáticos de Universidad de Chile heridos, y una extensa investigación policial a cargo de la Fiscalía Metropolitana Sur. Dentro de ese proceso, uno de los protagonistas más llamativos de la jornada de entrevistas del fiscal Marcelo Apablaza fue el capitán de los azules, Johnny Herrera.

Luego de entregarle la culpabilidad a "gente de Colo Colo" horas después del incidente vivido en La Cisterna, el arquero fue uno de los primeros testigos de la U llamados a declarar, debido a la importancia que significó para el organismo judicial sus declaraciones post-incidente. "No contamos con antecedentes concretos (de la investigación) y por eso lo que dice el señor Herrera nos parece serio en el sentido de que hay que ser responsable en estas situaciones", aseguró el vocero de la Fiscalía, Marcos Pastén. 

Ante ese escenario, Herrera fue citado a declarar este jueves a las 14:00 horas al establecimiento ubicado en San Miguel. Ahí, y tal como había explicado públicamente, el guardameta explicó que "no se arrepentía" de sus palabras emitidas a la salida del CDA ese martes, donde dijo que la culpa era "absolutamente" de la "gente de Colo Colo", ya que "los tres gallos (personas) heridos estaban en las camillas nuestras de kinesiología y confirmaron la situación".

Pese a esa acérrima postura, el guardameta de los universitarios se vio incómodo y molesto desde su llegada a la Fiscalía, hasta el momento en que la abandonó. Sorprendido por la gran presencia de medios, el seleccionado nacional hizo una crítica social por no estar "preocupados por el gallo que todavía está en el hospital con un tiro en la espalda, y que no lo han atendido después de 24 horas. Estamos 'cagados' como sociedad, te juro". Una declaración que mostró a un Herrera reviviendo males anteriores.

Fantasmas del pasado

herrera Herrera en una de sus formalizaciones judiciales en 2012 / Agencia UNO

Y es que su audiencia del pasado jueves con el fiscal a cargo del caso no es la única que ha vivido Herrera en su vida, ya que ha sido protagonista de variados casos judiciales desde el atropello de la joven Macarena Casassus en diciembre del 2009. Debido a lo ocurrido con la joven Casassus, el arquero fue sentenciado con arraigo nacional, firma mensual, prohibición de manejo y la obligación de pagar $40 millones de pesos a su familia. A pesar de esa sentencia, el guardameta fue sorprendido manejando en estado de ebriedad en las Fiestas Patrias de septiembre del 2012, lo que le significó estar en el ojo del huracán nuevamente, a menos de tres años de la muerte de la joven atropellada.

Además de incumplir la orden de prohibición de manejar, tras lo ocurrido en 2009 y 2012, el arquero también ha sido atacado verbalmente en incontables oportunidades por personas que le gritan "asesino" por lo ocurrido con Casassus, tanto en estadios como en la calle, además de las innumerables críticas que recibe a través de redes sociales. La última de ellas ocurrió minutos después de entregar sus declaraciones del caso balacera en el CDA, y que lo hizo revivir todos sus fantasmas del pasado, en medio de la plaza de San Miguel, donde había estacionado su auto, y al momento en que tanto los medios de comunicación y las personas que transitaban por ahí querían acercarse a él para decirle algo.

"Asesino, asesino, soy de Católica así que si quiero te grito asesino, asesino", insistía eufóricamente un fanático mientras Herrera discutía con un periodista que se apoyó en su vehículo para acercarle su micrófono, y que significó una suerte de desahogo para el futbolista, quien pidió ser escoltado por Policía de Investigaciones, buscando evitar toparse con la prensa y ciudadanos que esperaban que saliera de la Fiscalía.

Sobre el caso en sí, y según apuntaron fuera de micrófono a El Gráfico Chile, el futbolista universitario estuvo cerca de 45 minutos y en una sala privada junto al fiscal Apablaza, en una citación donde no se solicitó la presencia de los jugadores Matías Rodríguez e Iván Rozas, quienes fueron los únicos integrantes del primer equipo que observaron la escena de los balazos, y que serían llamados durante la próxima semana para una investigación que, hasta el momento no presenta ningún avance, a la espera de la visualización de las grabaciones entregadas por la concesionaria Azul Azul de sus cámaras apostadas fuera y dentro del recinto de entrenamiento.

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