Moscusazo: La interminable noche de jarana de dos futbolistas rusos que los tiene a punto de ser enjuiciados

Alexander Kokorin y Pavel Mamaev hicieron su propio remake de la película "¿Qué pasó ayer?" y protagonizaron una seguidilla de escándalos, cuyas consecuencias, podrían ser desastrosas.

Por Jorge Bueno

Alexander Kokorin, de los registros del Zenit y Pavel Mamaev, del Krasnodar, son dos amigos y futbolistas rusos, muy cercanos. De esos que son yuntas, uña y mugre, poto y calzón. Les faltó nacer de la misma madre para que fueran hermanos. Y son tan unidos, que ambos protagonizaron lo más cercano a la recordada película hollywoodense, "¿Qué pasó ayer?". Tuvieron una interminable noche de jarana, alcohol y violencia, cuyos registros los tienen en la guillotina pública.

Los amigotes cumplieron 10 años de amistad y como buena cifra simbólica, había que celebrarlo con todo. Fue tan literal el asunto, que Kokorin y Mamaev se fueron de carrete y salieron de un boliche, cerca de las 7 de la mañana. Entre gritos y tragos a diestra y siniestra, en plena vía pública, un hombre se acercó a pedirles que se comportaran. Craso error, ambos futbolistas golpearon al caballero, que resultó ser un chofer la cadena de televisión Pervyi Kanal, uno de los más importantes de Rusia y que además quedó con una conmoción cerebral.

No contentos con eso, cerca de las 9 de la mañana, siguieron su rumbo errante e ingresaron a un café en el centro de Moscú. En ese lugar pidieron un café, pero no detuvieron su comportamiento. En ese lugar, otro hombre con rasgos orientales les dijo que pararan el tema. Y otra vez lo mismo, los amiguitos golpearon con puños y sillas al sujeto, identificado como Denis Pak, un alto funcionario del Ministerio de Industria y Comercio.

No fue todo, eh…

Si los hechos antes mencionados, son graves, lo que viene es igual o peor. Tras recuperarse de la resaca y con los sentidos ya más nivelados, regresaron al recinto y le ofrecieron 5 millones de rublos (moneda rusa) para eliminar el registro de las cámaras de seguridad. Sin embargo, los empleados del local ya lo habían entregado a la policía.

Y mientras ellos causaban los destrozos, se filtró que el hermano de Mamaev estaba también con ellos, mientras su esposa se encontraba en el hospital con su hijo. Hay rumores incluso que ambos futbolistas, tras terminar el duelo entre Zenit y Krasnodar, se fueron un tren a Moscú, pagando un vagón para ellos solos, donde tambien hicieron de las suyas.

Lo que viene

Ambos ahora están en el ojo del huracán debido a su comportamiento. Sus respectivos equipos analizan cancelar sus contratos y la policía, los citó a declarar por la golpiza al funcionario público. De no acudir al llamado, serán detenidos por la fuerza, informaron algunas agencias.

Lo claro, es que posiblemente sus carreras como futbolistas, se vayan al foso del olvido y sus generosas billeteras, se vayan desmantelando aceleradamente. Y no es la primera vez que son noticia: ya lo habían sido en 2016, cuando despilfarraron 250 mil euros en champán, tras la eliminación de su país en la Eurocopa, donde ambos eran seleccionados.

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