Columna: Un torneo de(l) miedo

Hemos tenido un campeonato lleno de equipos temerosos, disfrazados detrás de los discursos de la entrega, del orden táctico, de las partidas de ajedrez de los entrenadores y de la supuesta falta de plantel.

Por Juan Ignacio Gardella

La discusión se ha dado bastante en los últimos torneos, sobre todo cuando el campeón no ha llenado el paladar del hincha, cuando no ha mostrado “El fútbol que le gusta a la gente”, como intenta describir, sin éxito, el periodista argentino Horacio Pagani en su libro que lleva ese nombre, pues ese concepto es tan difícil de definir como la felicidad. Por ello, primero vamos a lo objetivo.

El equipo que levante la copa del actual certamen proyecta un rendimiento por debajo del 70%, ya que esa cifra redonda sólo se alcanzará si la Universidad Católica gana los tres partidos que le quedan, escenario complejo considerando sus paupérrimos números como visita en el segundo semestre, donde no ha podido sumar de a tres fuera de San Carlos de Apoquindo. Y le restan dos encuentros como forastera.

Tomando en cuenta los campeonatos largos de dos ruedas, y salvo que la UC consiga los nueve puntos que todavía hay en juego, el monarca tendrá uno de los peores desempeños numéricos en la historia de nuestro balompié. Ni hablar de los goles a favor y de los duelos ganados, eso quedará para otro análisis estadístico, pero, comparando por encima, también deben estar entre los más bajos.

Estas cifras reflejan -y ahora sí paso a lo subjetivo, a mi manera de ver este deporte- el temor con el que han enfrentado los clubes que están peleando arriba muchos de sus compromisos, especialmente contra los rivales directos. Repasemos.

La UC de Beñat ha celebrado como triunfos varios empates, como, por ejemplo, en el pasto sintético de Quillota y La Florida, donde salió deliberadamente a sacar un punto. En buena parte por eso lleva ¡nueve! igualdades.

La U. de Conce pudo dar el salto a la punta cuando visitó el fin de semana pasado a la Franja, que llegaba plagada de bajas, pero se dedicó a especular y terminó pagándolo caro. En la Octava Región ante los cruzados, la propuesta había sido calcada.

Y la U, que se metió en la pelea de milagro por esta misma mezquindad de sus contendores universitarios, pese al cambio de técnico, a las crisis internas y a la fuga de figuras, ha estado lejos de aplicar la carta de presentación de Kudelka: “El futuro está en el arco del frente”. El último Superclásico, donde salió a perder por poco, es sólo una muestra de ello.

Así las cosas, hemos tenido un campeonato lleno de equipos temerosos, disfrazados detrás de los discursos de la entrega, del orden táctico, de las partidas de ajedrez de los entrenadores y de la supuesta falta de plantel. Será un final de miedo, para un torneo que merece el mismo calificativo.

Feliz Halloween.

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