El Gráfico Chile

Boca-River, River-Boca: una final que traspasó todos los estamentos en Argentina

El duelo que definirá al campeón de la Copa Libertadores 2018 es de lo único que se habla en el vecino país, con tintes políticos muy presentes sobre la mesa.

(Natacha Pisarenko/AP)

Tandil, Azul, Charata, Neuquén, Mendoza, Bariloche, Córdoba, Rosario, Buenos Aires. En esas y en todas las ciudades de Argentina se está hablando de una sola cosa: la final de la Copa Libertadores de América entre Boca Juniors y River Plate, partido que ha traspasado todos los estamentos en el país más futbolero del mundo.

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Todos, pero todos han hablado de los partidos, que se jugarán este sábado en La Bombonera y el 24 de noviembre en el Monumental. Sin ir más lejos, el mismo presidente de Argentina, Mauricio Macri, ha incendiado el ambiente previo a la final, con fuertes declaraciones, porque incluso circuló un video donde califica al DT de River, Marcelo Gallardo, como «culón».

Dolieron las palabras de Macri, ex presidente de los xeneizes, porque el mandamás de los Millonarios, Rodolfo D’Onofrio fustigó los dichos del jefe de gobierno al decir que «tenemos el deber y la obligación, en este momento, de no hacer chicanas ni bromas ni nada por el estilo».

Pero Macri empezó antes a calentar la final, incluso solicitó que el público visitante pudiera ir a apoyar a sus equipos en los distintos partidos, situación que finalmente no se concretó, pero que fue tema al otro lado de la cordillera.

«Lo que vamos a vivir los argentinos en unas semanas es una final histórica. También una oportunidad de demostrar madurez y que estamos cambiando, que se puede jugar en paz. Le pedí a la Ministra de Seguridad que trabaje con la Ciudad para que el público visitante pueda ir», había escrito Macri en su cuenta de Twitter, metiendo a un ministerio en la discusión.

Es más, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, «recogió el guante» y dijo firmemente que «imagínense que vamos a tener un G20… ¿No vamos a poder dominar un partido River-Boca?». Pero pese a las intenciones del gobierno transandino, la idea quedó en nada.

Cuestión de precio

La locura por ver las finales ha traspasado todo, y los hinchas están locos por conseguir sus localidades. Para el partido de este sábado sólo habrá simpatizantes de Boca Juniors en La Bombonera, quienes están dispuestos a pagar cualquier monto por ver la final in situ.

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Por ejemplo, las entradas más caras (platea preferencial) tiene un costo de 51 mil pesos chilenos, pero en sitios web hay personas que están vendiendo dichas localidades a 3.5 millones de pesos, una total locura.

Nadie se quiere perder el Boca-River, quienes tienen algo que hacer ese día buscarán fórmulas para estar atentos a lo que ocurrirá en La Bombonera desde las 17:00 horas.

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