Rueda enfrenta a su otra patria, donde es ídolo absoluto: “Cuando se fue, se marchó llorando”

La Roja se medirá ante Honduras, país que le otorgó al colombiano la nacionalidad por gracia, tras clasificarlo a un Mundial después de casi tres décadas. Es el segundo entrenador más importante en la historia del combinado catracho.

Por Juan Ignacio Gardella

El 16 de junio del 2010, la selección chilena volvía a una Copa del Mundo luego de 12 años de ausencia, de la mano de un Marcelo Bielsa que provocó una revolución en el balompié nacional. Al otro lado de la cancha, la espera había sido aún mayor, pues estaba Honduras, que llevaba 28 años sin asistir a una cita planetaria.

Los catrachos habían conseguido su boleto gracias a un proceso similar al del rosarino, encabezado por un Reinaldo Rueda que ahora está intentando hacer algo parecido en una Roja necesitada de recambio. Tal como el argentino genera idolatría en suelo criollo, el colombiano es adorado en esa tierra centroamericana.

“Considero mis tres años y medio en Chile un regalo de la vida. Yo aprendí a amar la vida también estando aquí”, fueron las palabras de un Loco al borde de las lágrimas en su conferencia de prensa de despedida, en el 2011. Llanto que no pudo contener Rei cuando le dijo adiós a la Bicolor, un año antes.

“Él ocupa un lugar especial en el país. El fútbol hondureño le está muy agradecido por ser el técnico que le devolvió la alegría de regresar a un Mundial. Además, la gran persona que es habla muy bien de él”, cuenta Carlos Castellanos, periodista del diario deportivo Diez. “Siento que el cariño fue mutuo. Cuando se fue, se marchó llorando”, complementa.

¿Es el DT más querido en la historia de esa nación? “Sí, después de Chelato (N. de la R.: apodo de José de la Paz Herrera Uclés), quien nos clasificó por primera vez, a España 1982. Pero si te lo comparo con Luis Suárez, con quien igual clasificamos, a Brasil 2014, ni se compara”, explica el comunicador.

“Un gran servicio a la patria”

Todo lo mencionado anteriormente se resume en un hecho que habla por sí solo por su trascendencia, que va más allá de una cancha de fútbol. El 14 de enero del 2010, con el pasaje para Sudáfrica 2010 asegurado, el Congreso de Honduras le otorgó al entrenador cafetero la nacionalidad por gracia, por expresa petición del Poder Ejecutivo, luego de una votación unánime por parte de los parlamentarios.

Áfrico Madrid, ministro de Gobernación y Justicia en ese entonces, fue un personaje activo en el proceso. “A mí me correspondió tramitar dicho decreto y entregarle la documentación respectiva el profesor Rueda”, indica a El Gráfico Chile el otrora titular de esa cartera.

El ex secretario de Estado cuenta el motivo de tamaño homenaje. “Él clasificó a nuestra selección a un Mundial después de haber sido eliminada durante muchos años y eso fue considerado como un gran servicio prestado a la patria”, detalla el político, quien aclara que es “una distinción muy especial”, no para cualquiera.

Con ello, el caleño no tuvo que seguir el conducto regular, es decir, acreditar cinco años de residencia para optar al beneficio. A esas alturas, el hoy DT de la Roja ya se sabía el himno local y se sentía un hondureño más.

“Yo ya me considero catracho”, había dicho a fines del 2009, sentimiento compartido por su familia, que no quería irse. Eso explica las lágrimas en su despedida.

Este martes, el colombiano tendrá a su otro país al frente.

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