Yasmani Acosta y su lucha contra la xenofobia: "Siempre estarán los que hablan sin saber"

El luchador de origen cubano y nacionalizado chileno, quien es una de las principales cartas de medalla para los Juegos Panamericanos de Lima, alza la voz contra la discriminación. "Si el día de mañana Chile está mal económica o políticamente, y uno tiene que emigrar, entonces, ahí van a sentir cómo es que te reciban en otro país en una situación difícil", apunta.

Por Rodrigo Realpe V.

Yasmani Acosta tiene claros sus objetivos de cara al año que arranca: lograr una medalla en los próximos Juegos Panamericanos y obtener la clasificación a los Olímpicos de Tokio 2020. El luchador grecorromano, de origen cubano y nacionalizado chileno, quien fue galardonado como el mejor del 2018 en su disciplina por el Círculo de Periodistas Deportivos, es una de las claras opciones de podio que tiene el Team Chile de cara a Lima 2019.

Mientras no deja de observar el Cóndor de Oro con el que fue premiado hace unas semanas, el atleta le concede unos minutos a El Gráfico Chile para repasar una temporada que le trajo alegrías y sinsabores que, según sus propias palabras, "me sirvieron para aprender que nunca hay que reprimirse, porque al final las cosas salen. Las experiencias tienes que vivirlas, para así ser mejor deportista y persona".

Y una experiencia que sin duda lo ha marcado en Chile ha sido su condición de inmigrante y de deportista nacionalizado. En esa línea, Acosta alza la voz y no tiene una doble lectura: "Uno tiene que ser humano y solidario, abrirles las puertas a las personas que vienen a aportar, porque todos vienen a buscar un futuro, no todos son delincuentes o asesinos, como se habla en muchas ocasiones".

Es un tema difícil de tocar, pero… ¿alguna vez te has sentido discriminado en Chile?

En mi caso, puedo decir que nunca me he sentido discriminado.  Al contrario, siempre he tenido el apoyo de todos, por lo que se me ha dado con facilidad. Y sobre los inmigrantes, todos somos seres humanos y si el día de mañana Chile está mal económica o políticamente, y uno tiene que emigrar, entonces, ahí van a sentir cómo es que te reciban en otro país en una situación difícil. Uno aprende de las experiencias de otras personas, uno tiene que ser humano y solidario, y creo que todo inmigrante debería ser bienvenido.

¿Te duele cuando se tilda a los inmigrantes de delincuentes y asesinos?

Es que no deberían ponerlos a todos en el mismo saco, si un inmigrante hizo algo malo, no quiere decir que todos son malos. Eso hay que tenerlo en cuenta, hay que hacer un pequeño filtro, pero no todos tienen esa visión, aunque siempre estarán los que hablan sin saber.

Pasando a otro tema, ¿qué valor tiene para ti este premio que te entregó el Círculo de Periodistas Deportivos?

Para mí es importante, porque valora el esfuerzo y el trabajo, no sólo mío, sino también del resto del equipo. Claro, me lo entregan a mí, pero es un premio para toda la lucha chilena. Que me lo den y poder representar al país, me motiva y me pone feliz.

¿Cómo calificas el año que pasó en cuanto a lo deportivo?

Fue un buen año, no como yo hubiese querido, porque uno siempre como atleta se exige al máximo y quiere más, pero aprendí muchas cosas que tenían que pasar, porque son experiencias y éstas te hacen mejorar a futuro. Ahora se viene un año de clasificación a Juegos Olímpicos, de Panamericanos, entonces, son experiencias que uno vive a veces, que no son agradables, pero tienes que vivirlas, sentirlas y ser un mejor deportista y persona.

Se te nota disconforme…

Es que hay veces en que uno como atleta uno se exige al máximo, pero en una competencia, por equis motivos, las cosas no salen bien. Entonces, aprendí que nunca hay que reprimirse, porque al final las cosas salen. Por ponerte un ejemplo, en una competencia obtuve una medalla de plata pudiendo haber ganado la de oro y en la competencia siguiente gané la de oro. Quizás esa medalla de plata me hacía falta para no sentirme tan confiado, para ver mis errores. De las cosas malas uno siempre tiene que sacar enseñanzas. A medida de que uno más compite, más aprende.

Se viene un cargado 2019. ¿Dónde están tus principales objetivos?

Se vienen los dos eventos más importantes: los Panamericanos de Lima y la clasificación para los Juegos Olímpicos. En febrero tengo que irme a Europa a competir, porque hay cuatro Grand Prix, así que tengo que empezar a entrenar desde ya, a darle forma a la planificación, a hacer bien el peso. Se viene un año muy fuerte, con muchas competencias.

¿Cómo analizas el nivel de la lucha en Chile? ¿Crees que ha existido un crecimiento?

Queda mucho por mejorar, pero estamos trabajando en base a eso. Tenemos cinco entrenadores cubanos y estamos dando el máximo en todo. Hacemos énfasis en las edades pequeñas. La clave está en los niños, cuando ellos pasen uno o dos ciclos olímpicos, van a ser los jóvenes que representen a Chile, a esa edad tendrán experiencia y van a dar lo máximo en un buen nivel.

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