Columna: Una corona con sabor a revancha para Chaleco López

La mirada del experto Pablo Vargas Zec y la victoria de Francisco López en la edición 2019 del Rally Dakar.

Por Pablo Vargas Zec

Vino en el momento menos esperado, en la carrera más atípica. Finalmente, Francisco López logra ganar el Dakar.

Lo hace en la emergente categoría Side by Side o UTV, que no es lo mismo que ganarlo en motos, donde mereció y estuvo a punto de quedarse con el Touareg que obtienen los que llegan al Olimpo de la que solía ser la carrera más dura del mundo. Es que con el rally circunscrito sólo a Perú, la competencia ha perdido brillo y atención, aunque no por ello ha decrecido la dificultad.

Sin embargo, el mérito de López no puede verse opacado porque los gobiernos sudamericanos hayan dejado de regalarle millones de dólares a la empresa organizadora del Dakar y la productora decidiera hacer un recorrido sólo por Perú.

Lo cierto es que Chaleco merecía este triunfo. Luego de ausentarse por varios años de la carrera en busca de un vehículo que le permitiera ser competitivo luego de dejar las motos, donde desde el principio fue piloto de punta, López se subió este año a la aventura que representan esas especie de buggy que son los UTV.

Con varias temporadas de experiencia en el rally chileno de autos, ir a afrontar las dunas dependiendo de un navegante no fue una experiencia inédita para él. En rigor, todos estos años fuera del Dakar no fueron más que una transición para volver en condición competitiva a otra categoría de la carrera. Con el triunfo, el plan parece haber resultado perfecto.

Chaleco, a quien sus íntimos de las motos apodan también Zorrito por su habilidad para establecer estrategias, no tuvo una carrera fácil. No fue que pampeara en la categoría. De hecho, en algún momento, se le vio rezagado en la clasificación y viendo el ranking desde posiciones incómodas y a largos minutos del puntero, productos de los siempre esperables problemas mecánicos en una carrera de esta dificultad. Pero como tipo astuto e instintivo que es, no perdió la calma y fue día a día trepando y aprovechando los errores ajenos. Así, se hizo de un holgado liderazgo que supo administrar en los últimos días.

El triunfo de Chaleco le hace justicia. Aunque sea en una categoría menor. Porque, en honor a la verdad, la Side by Side es, hoy, la serie menos relevante del Dakar.

Sin embargo, es una victoria. Importante. Como todas (o casi todas). Y le hace justicia al Zorrito. Y se la hace, un poco y en alguna medida, a Carlo de Gavardo. Porque, en el fondo, lo de López es la reivindicación de la vieja escuela del Dakar. El curicano alcanzó “la cola” de una etapa brillante de la carrera más dura del mundo, con una competencia brutal entre pilotos europeos, cuya hegemonía sólo rompieron esos dos nombres chilenos.

Pero, sobre todo, el triunfo de López le hace justicia a los pilotos de escencia dakariana. A aquellos que entendían que la navegación era la clave para el triunfo, que era la única estrategia que valía.

Porque resulta que, en motos, este año, el que ganaba una etapa, a la siguiente, largando abriendo la ruta, remataba décimo o más atrás, a 20 minutos o más del triunfador. Eso no hace más que demostrar que el que iba adelante no sólo no navegaba nada, sino que el esfuerzo de navegación lo hacían los que salían más atrás y el camino se iba encontrando en un esfuerzo colectivo. De hecho, el ganador del Dakar 2019 en dos ruedas es alguien que no ganó un solo día. Mejor muestra, imposible: la orientación y la interpretación de los datos del GPS y del roadbook están totalmente depreciados y despreciados por los deportistas. Por eso, aunque no sea en la categoría más importante, se celebra el triunfo de “Chaleco” López. Enhorabuena para él y para la historia de un deporte como el rally cross country que, aunque no sea olímpico, merece un lugar más relevante en nuestra historia porque, finalmente, hoy, es de los que más consistentemente nos da campeones mundiales.

Gana López el Dakar. Por fin, porque se lo merecía. El deporte siempre da revanchas. Porque bien pudo ser él el primer chileno en ganarlo en motos hace un puñado de años. No se le dio. Como tampoco se le dio a De Gavardo. El primer nacional fue Casale. Ignacio lo logró antes, y dos veces, en los Quads. Sobre todo el primero de sus dos títulos en el Dakar fue en la que era, por entonces, la serie menor, la incipiente. Hoy, ocurre lo mismo con “Chaleco”: gana en SxS. Y esperemos que sea el trampolín que el piloto curicano visualizó para volver a saltar a una categoría más relevante, siempre dentro de las cuatro ruedas.

Gana López el Dakar. Finalmente, en una serie en la que debutaba, más lejos de casa de lo que todos hubiésemos querido, “Chaleco” logra una reivindicación histórica. Es el triunfo de la estrategia. Es la victoria de la astucia. Es la revancha de la vieja escuela. Es la confirmación de que los que saben navegar tienen la ventaja. ¡Salud, campeón! ¡Disfruta el Touareg que siempre mereciste!

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo