La ensordecedora fiesta venezolana que se comió a la Rojita Sub 20 en Rancagua

No hubo ninguna duda: Venezuela fue local en El Teniente, en una jornada donde Chile penó en las tribunas y en la cancha.

Por Rodrigo Realpe, desde Rancagua

Los escasos "ceacheí" y el típico “vamos chilenos que esta noche…" que salían desde las tribunas del estadio El Teniente de Rancagua, apenas pudieron hacer mella frente al ensordecedor ambiente que la hinchada de Venezuela armó en la capital de la sexta región, donde indudablemente fueron locales en el justo triunfo 2-1 de la Vinotinto sobre la Roja Sub 20.

Desde temprano, y al igual que hace un par de días frente a Colombia en el arranque del Sudamericano Sub 20, los hinchas venezolanos comenzaron a tomarse las calles aledañas al estadio rancagüino. Una vez dentro del estadio se fusionaron con los hinchas cafetaleros y así animaron una verdadera fiesta de música, cantos y aplausos, durante el aburrido 0-0 entre sus vecinos y la selección de Brasil.

Con el arranque del duelo frente a Chile, el apoyo de los hinchas venezolanos fue realmente impresionante: aplaudieron cada intervención de sus jugadores, reclamaron aireados cada cobro arbitral adverso, celebraron con bravura todas las llegadas al arco de Luis Ureta y prácticamente echaron el estadio abajo cuando el 7 Jesús Vargas clavó el 1-1 parcial dentro del área.

Con el 2-1 de Jorge Yriarte la erupción fue total. Los dos codos del estadio, prácticamente abarrotados de hinchas visitantes (en el sector sur se ubicó la barra "La Avalancha" del Deportivo Táchira), comenzó a entonar el grito de guerra favorito por estos días en el certamen: "Y va a caer, y va caer, este gobierno va a caer", en clara alusión a la gestión de Nicolás Maduro.

Más tarde el "vamos venezolanos que esta noche tenemos que ganar", "sí se puede, sí se puede", "Venezuela, Venezuela", se fue apoderando de cada rincón de un estadio que supo convivir sanamente con la masiva presencia de fanáticos de la Vinotinto, que por largos pasajes fue inmensamente superior a la Marea Roja y terminó por comerse a los dirigidos de Héctor Robles, quienes cada vez miran más de lejos la clasificación al hexagonal final del Sudamericano.

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