La insólita historia del club mexicano que descendió, no sumó puntos, pero podría mantenerse en Primera

Gracias a un generoso pago de 6,4 millones de dólares, el Veracruz, equipo de dos chilenos, evitaría bajar en el fútbol azteca pese a una horrible campaña.

Por José Contreras

El fútbol mexicano, siempre tan pintoresco, podría sumar un capítulo vergonzoso en el espíritu de la competencia deportiva. Esto por la opción del Veracruz de esconder una pésima campaña que lo terminó mandando al descenso con un millonario pago por mantenerse en Primera División.

Los Tiburones Rojos, equipo donde militan los chilenos Joe Abrigo y Bryan Carrasco, terminó el Torneo Clausura norteamericano con números terribles: 17 partidos jugados, sin triunfos, 4 empates y 13 derrotas, con 7 goles a favor y 34 en contra.

Sin embargo, tenía un castigo previo de seis puntos por no pagar casi medio millón de dólares por derechos formativos del uruguayo Matías Santos, que llegó en 2017 proveniente del Montevideo Wanderers. Es decir, por este castigo, el Veracruz terminó el Clausura mexicano sin puntos.

Esto, sumado a una pésima campaña en el Apertura, donde cosecharon sólo 8 unidades, y malas campañas en la tabla de cociente, que toma los últimos tres años para definir el descenso, sentenció su caída al Ascenso MX, segunda división mexicana en marzo.

No obstante, la justicia deportiva podría postergarse si los Tiburones se acogen a una polémica norma en el reglamento de la Liga MX que dice que los equipo descendidos pueden mantener su cupo previo pago de 120 millones de pesos mexicanos, unos 6,4 millones de dólares.

La medida, impuesta durante la temporada 2017-18, persigue aumentar de 18 a 20 los equipos en Primera División. No obstante, los directivos, en vez de aumentar los ascensos, prefirieron imponer esta norma particularmente polémica, similar al cobro del cupo que la ANFP hace a los equipos de Segunda División, aunque al revés: en Chile, el pago se hace al ascender a Primera B.

No es nueva esta situación. El año pasado, los Lobos BUAP hicieron lo mismo para seguir en Primera. Sin embargo, el caso de Veracruz, colista sin puntos, con una sequía de 27 partidos sin ganar e igualando la marca de Indios de Ciudad Juárez de 2009 de terminar un torneo sin victorias, lo hace más llamativo.

En la práctica, el pago de Veracruz significa que borra el historial de la tabla de cociente. Así, el equipo parte “de cero”, con más opciones de, con un torneo corto bueno, asegurar su permanencia.

“No puedo fallarle a la afición, yo regresé al Veracruz a Primera División y ahora no puedo dejar que este equipo se vaya”, aseguró el presidente del equipo, Fidel Kuri.

De todas maneras, el pago de Veracruz no significa que impida un equipo que suba a la Liga MX. El Ascenso MX, otro caso variopinto, posee dos tipos de equipos: los que sí pueden ascender y los que no. Así, pueden subir solo los equipos con un estadio con más de 20 mil personas y cuyo dueño no tenga otro club en Primera. Si el campeón no cumple con esos criterios, recibe como “compensación” dos millones de dólares.

Afortunadamente para la justicia deportiva, los finalistas tienen derecho a subir, San Luis y Dorados, el equipo que dirige Diego Maradona.

Así, el próximo año habría 19 clubes en Primera División, incluyendo a los Tiburones Rojos de Veracruz que, aunque no le han ganado a nadie hace 27 partidos, se mantendrán cómodamente en Primera. O no tanto: si repite la gracia de ser últimos en la tabla de cociente, el pago por continuar será de nada menos que 20 millones de dólares.

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