Columna: Cuidemos a Garin

No apuremos al chileno, disfrutemos sus grandes resultados y apoyemos cuando lo necesite. El Tanque devolvió al tenis chileno a la élite.

Por Carlos Silva Rojas

Los fanáticos del tenis que estuvieron escondidos por un lustro aparecieron en gloria y majestad. Primero se asomaron gracias al gran 2018 de Nicolás Jarry, pero ahora se mostraron por completo tras la brillante campaña de Cristian Garin en 2019, con dos títulos ATP en el bolsillo.

El ariqueño ya sufrió por la presión mediática que tuvo cuando empezaba su carrera, porque le pedían resultados inmediatos y que tomara la posta de Marcelo Ríos, Fernando González y Nicolás Massú.

El hincha del tenis sabe que a los sudamericanos les cuesta más explotar, los aparecidos no tienen idea de eso. No saben que los europeos gozan de un mejor calendario, lleno de challengers y futuros a la vuelta de sus casas, lo mismo los norteamericanos. Pero los de este lado del mundo tienen que viajar mucho para poder hacer sus primeras armas.

Por eso ahora, con Gago en la élite, ganándole a los mejores, no va a faltar quien diga "que gane Roland Garros", "con él tenemos que ganar la Copa Davis". Es muy fácil decirlo, pero muy difícil lograrlo. Chile tuvo a un ex número 1 (Marcelo Ríos) y 5 (Fernando González) del mundo, y ninguno de ellos pudieron alzar un Grand Slam, ambos llegaron a la final de Australia, por eso hay que cuidar a Garin, no hay que apurarlo, como se hizo con él cuando empezaba en el profesionalismo.

Cristian Garin ha demostrado que puede dar mucho, que su tenis no tiene techo, que está para grandes cosas, pero que lo haga tranquilo, sin chapas, con lo que hizo ya entró en la historia del tenis chileno, ganar dos títulos ATP, de la categoría que fuese, es sencillamente espectacular. Disfrutemos su juego, apoyémoslo cuando entre en malas rachas, porque eso le va a pasar en algún momento. Gocemos a un chico que puede dar grandes cosas. Qué va, ya hizo grandes cosas.

Si se quiere quedar en el carro de la victoria, no moleste, quédese callado y disfrute del camino.

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